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Aguirre apela al pacto con el PSM para poder controlar Caja Madrid

La presidenta aguanta el pulso de Génova y La Moncloa contra su mano derecha

Esperanza Aguirre, poco acostumbrada a amilanarse ante los órdagos, ha decidido resistir, al menos de momento, la presión que le está llegando desde su propio partido y desde el Gobierno para que descarte a su mano derecha, Ignacio González, como candidato para presidir Caja Madrid. Según fuentes del PP, Mariano Rajoy no quiere a González, con el que mantiene un indisimulado enfrentamiento personal, y prefiere a Rodrigo Rato, que se ha ofrecido para el puesto. En La Moncloa tampoco gusta el perfil excesivamente político y polémico de González, pero aún menos el de Rato, que podría convertirse en un contrapoder en plena crisis económica, por lo que se apuesta por Luis de Guindos, que fue secretario de Estado con Rato pero tiene un perfil más técnico. "Lo que no puede ser es que si tenemos la mayoría absoluta en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, el candidato nos lo orienten desde Moncloa", señala un veterano dirigente, molesto por la aparente inacción del líder del PP.

Rato, candidato de Rajoy, tiene muchas opciones, pero la presidenta no cede

Rajoy no quiere entrar al cuerpo a cuerpo de momento, y se mantiene en segundo plano en la enésima batalla entre Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón, el alcalde, que ha movido sus bazas, con un recurso judicial, para dificultar el ascenso de González. Aguirre, señalan diversos dirigentes del PP, no puede vetar a Rato, por lo que éste tiene muchas posibilidades de éxito, pero ella mantiene de momento su opción por González, con quien le une un gran compromiso personal y al que le prometió el cargo.

Por eso ayer, aunque ella decidió pasar a un segundo plano y evitó el asunto en su intervención ante la Junta Directiva del PP de Madrid, Francisco Granados, el otro estrecho colaborador de la presidenta, dejó claro por qué insisten en defender al vicepresidente de la Comunidad como candidato.

Granados apeló a un pacto, que incluye a los socialistas madrileños, dirigidos por Tomás Gómez, a IU, a una parte de los sindicatos, y a la Confederación Empresarial Independiente de Madrid (CEIM) -que ayer expresó su apoyo a González-. En ese acuerdo, en julio, varios sectores, que entre todos conforman una clara mayoría, se repartieron los principales puestos del Consejo de Administración. Al PP le tocaba la presidencia, según fuentes populares y socialistas, y al PSM, la vicepresidencia. El compromiso era que nadie vetaría a nadie.

Granados fue muy claro: "Hasta ahora, a estas partes que conforman el pacto estable, la persona que más les gusta es Ignacio González", insistió. Tanto Granados como otros dirigentes socialistas madrileños e incluso de Izquierda Unida llevan tres días -y ayer insistieron- defendiendo que el pacto debe hacerse entre los partidos y sindicatos madrileños, sin intervención de las direcciones nacionales. "Si alguien decide que una sede central de un partido tiene que escoger al presidente, estaría politizando y faltando al respeto de los que forman el Consejo", dijo Granados en Punto Radio en un claro mensaje a Rajoy.

Los aguirristas citan otros ejemplos de políticos al frente de cajas, como José Luis Olivas en la valenciana Bancaja o Narcís Serra en Caixa Catalunya, y también el gobernador del Banco de España, que saltó allí desde la Secretaría de Estado de Economía.

La clave, para los aguirristas, está en su pacto con los socialistas madrileños. El asunto estaba tan claro que Tomás Gómez incluso había puesto encima de la mesa los nombres para los puestos que le tocaban en el reparto. Y todos eran de corte político, tanto, que en el PSOE preocupa que el líder del PSM utilice la caja para resolver sus problemas internos de equilibrios de poder. Jorge Gómez, candidato socialista a la vicepresidencia de Caja Madrid, es un conocido guerrista -fue jefe de gabinete de Txiki Benegas- aunque con un perfil moderado y pactista. En un principio se incluyó en la lista a José Acosta, pero fuentes socialistas explican que este nombre se ha descartado recientemente porque la entrada de una persona con marcado corte político, y que es sinónimo de familias en el PSM, no sería fácil de explicar en Moncloa y Ferraz.

La cuestión es si Gómez será capaz de aguantar el pulso con la dirección de su partido. Hacerlo sería arriesgado, porque no cuenta con apoyos en Ferraz y necesita a Zapatero para llegar a ser candidato a la presidencia de Madrid. Una cuestión que está retrasada hasta después del verano de 2010.

Gómez suavizó su posición, e insistió en que no hay ningún pacto cerrado con el PSM para que el aguirrista González presida la caja, pero también dijo que él no piensa vetar a nadie, lo que es una forma de dejar la puerta abierta al candidato de Aguirre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de octubre de 2009