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Entrevista:VIVIANE REDING | Comisaria de Sociedad de la Información

"Google Books ha sido un aviso para el mundo editorial europeo"

Viviane Reding, comisaria de de Sociedad de la Información, es una amante del libro como objeto, de la sensualidad y placer de su tacto, una niña que aprendió a leer en casa antes de ir al colegio a partir de los libros que le leía su padre en la cama. Ahora está viendo cómo responder al desafío que supone la digitalización, que ella ve como una gran oportunidad para potenciar la cultura europea. "Google Books ha sido un aviso para el mundo editorial europeo", dice la comisaria, que cree al sector editorial y a la UE perfectamente capacitados para hacer frente al futuro que ya está aquí a condición de actuar unidos. Lo que no parece ser la idea dominante en los Veintisiete. "Es un error negociar con Google país por país o lengua por lengua", advierte.

"Es un error negociar con Google país por país o lengua por lengua"

Pregunta: En la Feria de Francfort de este año se ha constatado que el libro electrónico es inevitable y que en 2018 superará incluso al de papel...

Respuesta: Espero que no. Me encanta tener un libro en las manos. No podría vivir sin libros. Es maravilloso sentir el papel en la mano. Un placer. Creo que la digitalización ha llegado. Pero no sustituye al libro de papel. Es una gran oportunidad para nuestra cultura. A veces es difícil conseguir libros de papel, que están en una biblioteca. Pero si se digitalizan están disponibles. Es una victoria cultural. Hay que ver la digitalización como un medio para poner libros a disposición de los ciudadanos. Y eso no se puede dejar en manos de una sola compañía.

P. Y ahí es donde aparece Google Books, provocando pánico en el sector.

R. Google Books ha sido un aviso para el mundo editorial europeo, que tiene el contenido, no lo olvidemos. Nuestros escritores y editores tienen los contenidos y los derechos sobre esos contenidos. Pero también deben intentar que ese contenido llegue a la gente. Google Books es un llamamiento a que los editores europeos ofrezcan libros digitales a los lectores.

P. Hay quienes ven en Google un monopolio de distribución de contenidos.

R. La Comisión Europea defiende el mercado abierto y la competencia y está contra los monopolios. Hasta ahora, nuestra comisaria de Competencia, Neelie Kroes, no ha recibido ni una sola denuncia contra Google.

P. En la audiencia organizada el mes pasado por la Comisión con autores, editores, bibliotecarios, Gobiernos de la UE quedó claro que Google Books no gusta. ¿Hay alternativa europea a Google Books?

R. Hay muchas. Los editores han creado sus propias plataformas. Existe el proyecto ARROW [Registros Accesibles de Derechos de Información y Libros Huérfanos, en sus siglas en inglés], que centraliza los derechos de autor y permite identificar a los derechohabientes en toda la UE. Necesitamos eso porque tenemos derechos de autor que defender. Se necesita el permiso previo del derechohabiente antes de digitalizar un libro. No vamos a renunciar de ninguna manera a este principio.

P. ¿Sirve para la era digital la legislación sobre derechos de autor concebida para la era de Gutemberg?

R. En 2001 creamos la directiva sobre Derechos de Autor y Sociedad de la Información. Sigue siendo la base para nuestro trabajo y consagra el derecho a la propiedad intelectual. Pero es una directiva que luego se aplica en 27 países, con frecuencia de modo distinto. Eso crea fragmentación, en particular sobre la digitalización de libros. Eso no es bueno.

P. ¿Qué hacer?

R. Tenemos que preguntarnos si queremos seguir con un territorio fragmentado, lo que supone que los editores carecerán de poder a escala europea al verse confinados a un pequeño territorio. Yo deseo que los editores tengan como base a Europa en su conjunto y que los lectores tengan acceso a libros en cualquier lugar de Europa, no sólo en su propio país. Esa es la cuestión: ¿queremos 27 territorios, unos contra otros, o queremos unirnos y reforzar el poder de negociación de los editores europeos y tener una alternativa europea?

P. ¿Qué les oye usted decir?

R. Yo creo que ha sido una suerte que haya aparecido el aviso de Google Books. Estamos en buenas condiciones para competir sin nada que temer. Basta querer. ARROW se irá convirtiendo progresivamente el registro europeo de derechos. En Estados Unidos no han empezado aún a establecer el registro de derechos. ARROW ya está preparado. Tenemos una clara ventaja.

P. ¿Cuál es su papel en este sistema?

R. Yo soy responsable de la diversidad y riqueza cultural de esta Europa. Haré todo lo que esté en mi mano para que los ciudadanos tengan acceso a esa riqueza cultural. Por eso creemos Europeana, la biblioteca digital que ya tiene 4,5 millones de documentos en línea, incluidos libros de dominio público sobre los que las autoridades tienen responsabilidad. En Europa sólo se ha digitalizado el 1% de los libros de nuestras bibliotecas y de ellos sólo el 5% están en Europeana. Pido a todos los responsables que al menos ofrezcan a los ciudadanos a través de Europeana el contenido digitalizado de nuestras bibliotecas nacionales o las universitarias.

P. Sin embargo el negocio está en los libros comerciales.

R. Los editores deben organizar sus plataformas comerciales para facilitar el acceso a los lectores. Pero hay una tercera categoría, los libros con copyright, pero ya no disponibles: obras huérfanas o libros descatalogados. Ahí es donde ARROW cobra todo su valor al permitir identificar a los derechohabientes y con ellos la digitalización de los libros. Muchos de ellos no pueden ser todavía digitalizados porque no está claro quién tienen los derechos.

P. En Francfort los editores han adelanto que la negociación para la digitalización con Google se hará país por país.

R. Es un error. Europa unida puede negociar desde una posición de fuerza, no país por país o lengua por lengua. Si Google o cualquier otra compañía de Estados Unidos que ya esté en el negocio de la digitalización negocia con cada una de las muchas partes vamos a salir pendiendo. Necesitamos el valor político para encontrar soluciones europeas.

P. ¿Debe haber una simbiosis entre los ricos fondos culturales públicos, sin poder financiero, y las grandes compañías privadas fuertemente dotadas?

R. Es el único modo de hacer las cosas. Tenemos un extraordinario patrimonio en nuestras bibliotecas y archivos y no el dinero necesario para digitalizarlo y existe el derecho de los ciudadanos a acceder a su propia cultura. El equilibro se logra con la asociación entre los público y lo privado, pero de acuerdo con nuestra leyes de propiedad intelectual y no de otra manera. Nuestras leyes de copyright no se pueden saltar a la torera.

P. Google Books esta renegociando el acuerdo alcanzado en Estados Unidos con editores y autores, tan criticado aquí por su aparente injerencia en los derechos de los europeos. ¿Existe el peligro de que cuando la maquinaria se vuelva a poner en marcha el gigante americano arrase en una Europa sin la infraestructura suficiente?

R. Las decisiones que puedan adoptarse en Estados Unidos son para el territorio de Estados Unidos. No para Europa. Nosotros tenemos que encontrar nuestras propias soluciones. No va a ser un tribunal americano el que va a intervenir en lo que se hace en Europa. Los libros comercialmente disponibles en Nueva York han de tener el permiso de digitalización del derechohabiente allí y los libros disponibles en Madrid deberán tener el permiso aquí.

P. Se habla de Google Books y de nadie más. ¿Por qué los europeos hemos de tener siempre su territorio dominado por la iniciativa de alguien en Estados Unidos?

R. En esto estamos por delante. Los americanos no tienen un registro ni un sistema de control de autoria como nosotros ya tenemos, no tienen una Europeana... Estamos muy delante de ellos. Tenemos que aprovecharnos de esa ventaja. Por eso digo que Google Books fue un buen aviso. Hemos hecho lo que teníamos que hacer. Pero tenemos que reforzarlas para que se conviertan en un auténtico triunfo europeo.

P. Lo que hay allí es una gran compañía con gran capital de un gran país y aquí todo está dividido por 27.

R. Nosotros tenemos editoriales muy fuertes, mucho interés en la cultura... se ve estos días en la Feria de Francfort. Pero deben entender, y creo que ya lo han hecho, que cada uno tratando de resolver su asunto en su rincón debilitará a todos los demás. Trabajar todos juntos con el mismo objetivo dará a la cultura europea una fuerza imbatible.

P. ¿Gutemberg o digital?

R. Hay distintos tipos de libro. El superventas que compra todo el mundo y que quizá alguien lee en formato digital, pero están también todos esos libros que uno quisiera tener y no puede tener. Cuando tengamos el registro, las editoriales podrán saber que hay demanda para tal o cual libro y podrán volver a imprimirlo. Hay una relación de vaivén entre digital e impreso. Lo uno no excluye lo otro. Estamos entrando en un mundo nuevo que no matará a Gutemberg, sino que complementará a Gutemberg. Estoy convencida de que si potenciamos nuestra fuerza, nuestra diversidad cultural será la gran beneficiaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de octubre de 2009