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sábado, 10 de octubre de 2009
Galardón a la reflexión y el conocimiento

Utopía y desencanto en América

Rafael Rojas triunfa en la primera edición del Premio de Ensayo Isabel Polanco - La obra recuerda a los republicanos que hace 200 años forjaron el continente

Guadalajara 10 OCT 2009

Había días, sobre todo al final de su vida, que Simón Bolívar se levantaba con el pie cambiado. El libertador acuñaba entonces frases de desaliento tan rotundas como aquella tan famosa que equiparaba el trabajo de construir repúblicas en Hispanoamérica con el de "arar en el mar". El historiador Rafael Rojas (Santa Clara, Cuba, 1965) pidió prestada a Bolívar una de esas frases para darle título a un ensayo sobre los primeros republicanos de esta orilla del Atlántico. El libro, que ayer se alzó con el primer Premio de Ensayo Isabel de Polanco, se titula Repúblicas de aire. Utopía y desencanto en la Revolución de Hispanoamérica. El galardón recuerda a la consejera delegada del grupo Santillana, que murió en 2008, e hija del fundador del Grupo PRISA, Jesús de Polanco, fallecido en 2007. La distinción, dotada con 100.000 dólares, se entregará en la próxima Feria del Libro de Guadalajara (México).

"Con ellos muestro el inicio de la literatura moderna hispanoamericana"

"Aquellos constitucionalistas como Bolívar eran grandes prosistas"

"El panfleto de la época es vital para formar a los ciudadanos"

Rafael Rojas, en conversación telefónica con este periódico, explicaba ayer de qué forma el título refleja el espíritu del libro: "Aquellos primeros republicanos viajaban continuamente de la utopía al desencanto. Tenían momentos de redentoristas, de imaginar la utopía de repúblicas soberanas y con plenitud de derechos para su ciudadanía, pero al mismo tiempo siempre estaban dudando del éxito de la empresa. Siempre hay un discurso del desencanto o de la frustración en todos ellos. Y ahí está el caso paradigmático de Bolívar. Yo hago una recopilación de las principales citas del desencanto de Bolívar y algunas son desoladoras. Hay una que yo tomo para el libro. Es cuando dice: 'Estamos construyendo repúblicas aéreas, repúblicas de aire'. Se refiere a que aquellas constituciones, tan perfectas, no se avienen bien con ciudadanías heterogéneas como las que hay en América Latina".

A primera vista, el ensayo de Rojas podría contemplarse como un estudio muy específico sobre ocho letrados y políticos republicanos de Hispanoamérica, enmarcados en lo que él llama "el momento republicano", que va de 1810 a 1830, el momento de las guerras separatistas en Hispanoamérica. "Pero es también el momento", añade el historiador, "de la difusión del liberalismo gaditano y del diseño de las primeras constituciones republicanas en Hispanoamérica. El libro hace un recorrido a través de ocho figuras enmarcadas en ese proceso. Son dos caraqueños, Simón Bolívar y Andrés Bello, y dos representantes del mundo andino, el peruano Manuel Lorenzo de Vidaurre y el guayaquileño Vicente Rocafuerte. Hay también dos mexicanos -aunque yo en el libro cuestiono si podemos hablar en aquellos años de mexicanos, peruanos...-, uno es Lorenzo de Zavala y el otro Fray Servando Teresa de Mier. Y finalmente están presentes dos cubanos, José María Heredia y Félix Varela. Estos ocho republicanos me permiten a mí reconstruir el mundo de las ideas, de los debates constitucionales y también de la fundación de la literatura moderna hispanoamericana, porque no sólo en ese grupo hay constitucionalistas como Bolívar o Mier, sino que están algunos de los escritores más importantes de esa generación como José María Heredia, que es el poeta romántico por antonomasia de esta generación -el autor del Himno del Desterrado- y Andrés Bello, que es el gran crítico literario de aquella época. Lo que intento a través de estos personajes es reconstruir las ideas políticas pero también la fundación de la literatura".

-¿La literatura y la política van muy unidas en esa época?

-Muy, muy unidas. Porque, además, la literatura política se constituye en un género fundamental en aquellas épocas. Los tratadistas o los constitucionalistas como Bolívar eran grandes escritores, grandes prosistas y casi todos esos escritores se mueven muchas veces entre el tratado político y el panfleto, que es un género muy importante de la literatura política de aquellas primeras décadas republicanas. Porque en aquel momento se están constituyendo las esferas públicas modernas, la libertad de imprenta decretada por las Cortes de Cádiz se extiende a todos los países latinoamericano. Y el panfleto se constituye en un género vital en la lucha política parlamentaria, pero también es un método de persuasión que utilizan casi todas las corrientes políticas. Se pueden encontrar panfletos ilustrados y anticlericales, pero también panfletos defensores de la Inquisición y otros que atacan a la masonería. Pero además tienen otra función no menos importante: formar a la ciudadanía. El panfleto es una forma de la prosa accesible a la mayor parte de la población alfabetizada de la región.

-¿Hasta qué punto aquellos primeros republicanos no estaban contaminados de la impronta o de los vicios que querían combatir?

-Sí, yo creo que hubo mucho fernandismo. De hecho, hubo en algunos casos como el del propio Lorenzo de Zavala que derivan del fernandismo a una defensa del imperio de Iturbide. Que defienden la forma monárquica de gobierno hasta 1822, o sea, hasta bastante tarde. Y luego está también el problema de las formas autoritarias que empiezan a diseñarse en aquel primer republicanismo y que podemos asociar claramente con el proyecto de la Constitución de Bolivia, que redacta Bolívar. En ese proyecto de Constitución, Bolívar recomienda la presidencia vitalicia, que es una institución que él toma como modelo de la Constitución haitiana para promover repúblicas centralizadas y presidencialistas en Hispanoamérica. Y hay muchos historiadores que han visto una filtración del monarquismo en ese nuevo republicanismo bolivariano.

Memoria viva

- La isla. Nacido en Santa Clara (Cuba) en 1965, Rafael Rojas estudió filosofía en la Universidad de La Habana. Vive exiliado en México desde 1991, pero toda su obra sigue ligada al pasado, presente y futuro de la isla caribeña.

- Trayectoria. Profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de México, el ensayista lleva años embarcado en desentrañar los conflictos de la memoria de Hispanoamérica. Esa labor es la que le ha otorgado el reconocimiento de la intelectualidad latinoamericana.

- Obra publicada. Codirector de la revista Encuentro de la Cultura Cubana, Rojas ha publicado El arte de la espera. Notas al margen de la política cubana (1998), Un banquete canónico (2000), La política del adiós (2003) y La escritura de la independencia (2003). Su última obra publicada en España es El estante vacío (Anagrama).

- Legado intelectual. Recibió el Premio Matías Romero por Cuba Mexicana. Historia de una anexión imposible (2001) y el Anagrama de Ensayo por Tumbas sin sosiego, cuyo título alude a la sensación de "cementerio" de una cultura tras la desaparición de sus clásicos: José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Reynaldo Arenas, Severo Sarduy o Guillermo Cabrera Infante.

- Premio Isabel de Polanco. La Feria del Libro de Guadalajara, en colaboración con la Fundación Santillana, crean en 2008 el Premio de Ensayo Isabel de Polanco, que en su primera edición recae en el trabajo de Rojas Repúblicas de aire.

El historiador Rafael Rojas, fotografiado ayer en su casa de Ciudad de México. / EFE

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