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jueves, 24 de septiembre de 2009

El Gobierno recortará el presupuesto en I+D, pero la mitad de lo previsto

El último borrador prevé un descenso del 18% en ayudas a la investigación

El Gobierno ha atenuado el drástico recorte del gasto público en ciencia y tecnología que venía barajando en el borrador de presupuesto para 2010, pero aún supone una reducción muy considerable respecto a 2009 y es contraria a la tendencia de crecimiento de los últimos años. Frente a unos 1.580 millones de euros dedicados este año a financiar los programas de investigación del Plan Nacional, los contratos y las becas, así como el programa Ramón y Cajal, la propuesta presupuestaria para 2010 ronda los 1.300 millones, lo que supone un recorte drástico pero no tanto como los escasos mil millones que se barajaban hasta la semana pasada. El descenso ahora propuesto es de un 18% -en lugar del 37% que había levantado la alarma y las protestas en el seno de la comunidad científica- y podría quedar en un 15% en el trámite parlamentario de los presupuestos.

Con esos 1.300 millones y bastantes medidas de ingeniería financiera, el Ministerio de Ciencia e Innovación, que dirige Cristina Garmendia, podría mantener las convocatorias competitivas de proyectos del Plan Nacional en 2010.

Esta partida es esencial para la financiación de la ciencia, ya que los equipos de investigación no acceden a los créditos, que se encuadran en otra partida presupuestaria. Este capítulo, esencialmente dedicado a las empresas y que ya supone más de la mitad del dinero que gestiona el departamento de Garmendia, incluso puede aumentar algo en 2010.

Aún así, en la comunidad científica se mantiene el temor de que lo ganado en los últimos días respecto al borrador presupuestario anterior se incline a favor de la innovación empresarial y no de la I+D.

Las cifras ahora consideradas no suponen sino aliviar el insostenible panorama que afrontaba el Plan Nacional con la propuesta anterior del 37% de caída de la financiación. Pero hay otras partidas igualmente esenciales del sistema cuya situación sigue siendo tan negra como con las adjudicaciones estipuladas de hace unos días en el borrador presupuestario del Gobierno.

En concreto, la financiación de los organismos públicos de investigación (OPI) procedente de Ciencia e Innovación se verá muy reducida. El CSIC, el mayor de estos organismos, tendrá que afrontar, si el borrador de presupuesto se mantiene, una caída de la transferencia del ministerio desde unos 600 millones de euros este año a 480 millones en 2009 (a esa cantidad se añaden los recuros que genera el propio CSIC). El estatuto de agencia que ahora tiene este organismo facilitará la puesta en marcha de medidas financieras para atenuar algo -y de momento- los efectos más graves del recorte.

Escasez en el sistema

En el sistema de ciencia es imposible hacer recortes presupuestarios en unas partidas sin que las condiciones de escasez repercutan prácticamente en el conjunto. Aunque los capítulos de personal (pago de las remuneraciones de investigadores y demás funcionarios) no se reduzcan, la caída de la inversión en dotaciones de institutos recientes o en preparación, en la incorporación de técnicos o el frenazo en la puesta en marcha de infraestructuras puede generar desajustes y cuellos de botella notables.

Además, el sistema español de I+D está lejos de la solidez que tienen los de países como Alemania, Francia, Reino Unido o EE UU. Encima, las políticas de crisis de estos países refuerzan la ciencia en lugar de debilitarla. No hay que olvidar, por ejemplo, el compromiso del presidente estadounidense de aumentar en 21.600 millones de euros el gasto en ciencia este año. También Alemania ha optado por la estrategia de más I+D ante la crisis.

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