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Reportaje:

El flamenco visto desde lejos

Una muestra reúne la visión de artistas extranjeros sobre el 'arte jondo'

Desde aquellos precursores viajeros románticos, la figura del visitante extranjero regresa de tanto en tanto a nuestra cultura para aportarnos su mirada y su distancia. Siempre ha sido una visión enriquecedora que, en ocasiones, ha llegado a ser de mucha utilidad -como es el caso del arte flamenco- para reconstruir aspectos que permanecían en la penumbra de la leyenda. Con el tiempo, lo mismo puede ocurrir con los contenidos de la exposición Flamenco Project. Una mirada a la visión extranjera 1960-1985 inaugurada ayer en las salas Cajasol (plaza de San Francisco, 1, calle Imagen, 2. Sevilla). En esta muestra -que es multidisciplinar, con fotografías, cine y documentos de audio-, se exhiben documentos que remiten a un tiempo y a un lugar concreto y no muy lejano: el eje Sevilla-Morón de la Frontera a finales de los años sesenta y principios de los setenta del pasado siglo. Sus protagonistas, artistas flamencos o personajes anónimos, nos resultan familiares y cercanos en la mayoría de las ocasiones por más que muchos de ellos haya desaparecido ya. Diego del Gastor, Fernanda de Utrera, Manolito de María, Juan Talega o Farruco, fotografiados por las cámaras de George Krause, William Davidson o Steve Khan, entre otros. Este último, fotógrafo artístico y comercial residente en Nueva York, es además guitarrista y actúa como comisario de la exposición.

La exposición ofrece fotografías, películas y grabaciones de fiestas

Tanto Khan como los otros autores de las obras exhibidas en Flamenco Project tienen en común el haber compartido vivencias con esos artistas a los que retratan y que constituyen la Edad de Platino del flamenco, en palabras del productor Ricardo Pachón. En la muestra predominan así los documentos que remiten a Morón, en el tiempo antes señalado y siempre en torno a la figura del guitarrista Diego del Gastor, que por ese tiempo atrajo a una buena cantidad de extranjeros -mayormente norteamericanos- deseosos de recibir sus enseñanzas. Esta presencia posibilitó la grabación de centenares de horas de fiesta en las que participaron los artistas de ese marco geográfico, que también acudían junto a Diego para que los acompañara a la guitarra. En aquella Andalucía tan depauperada, eran ellos, los extranjeros, los únicos que tenían magnetófonos, y también buenas cámaras de fotos y hasta de cine. De ahí que el testimonio que ellos registraron, en uno u otro formato, constituya un valiosísimo documento que con este proyecto se quiere recuperar.

En la exposición se exhiben 75 fotografías entre las que lucen retratos que son de época, muchos momentos de fiesta y también de sencilla cotidianidad. Además de su contemplación, la visita ofrece la posibilidad de sumergirse en algunas de las fiestas que se celebraban. Se ofrecen cuatro, todas del año 1967 y en Morón, con intervenciones excepcionales de Fernanda de Utrera o Perrate. La exposición se completa con la exhibición de dos películas bien distintas. Mientras que Flamenco, un viaje personal, del realizador Teo Ruspuli, es un extenso documental cercano en el tiempo, el cortometraje Flamencología, de Danny Seymour, que recoge una fiesta en la venta La Escalera, condensa en apenas 15 minutos la magia que debió de tener aquel tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de septiembre de 2009