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POZUELO: EL RELATO POLICIAL

"Intentaban trepar el muro de la comisaría"

Un mando impidió el asalto la noche de la batalla campal - Los agentes reclamaron refuerzos en dos ocasiones

"Una masa de unas 200 personas se agolpaba y lanzaba objetos a comisaría. (...) Este indicativo de mando tuvo que intervenir para evitar el asalto. Algunos intentaban trepar el muro". Eran las 4.30 del pasado domingo en Pozuelo de Alarcón. En estos términos se expresa un responsable de los antidisturbios. Es el momento más duro de una noche de enfrentamientos en el primer día de las fiestas, que se saldó con 20 detenidos y 10 policías heridos.

EL PAÍS ha tenido acceso a la declaración policial en comisaría, que relata las casi cinco horas de escaramuzas (desde las 2.15 a las 6.47), el cerco a la comisaría por 200 personas y el final, al amanecer, de las escaramuzas entre policías y jóvenes, "no cesando en ningún momento de lanzar objetos contra los agentes".

2.15: Un hombre pide ayuda para su amigo. Empieza la lluvia de piedras

El relato explica que para vigilar las fiestas "y la asistencia mayoritariamente de jóvenes, que suele exceder de las 4.000 personas", hay un dispositivo de agentes antidisturbios, policías de la comisaría de Pozuelo y Policía Municipal. A continuación los agentes señalan, en esa declaración, con horas y minutos, una noche plagada de incidentes.

0.50. Los policías cuentan que intervienen en "numerosos conatos de reyerta por parte de jóvenes con signos de embriaguez" en el recinto ferial.

2.15. Un hombre pide la intervención de un coche antidisturbios porque a un amigo, E. E. G. le han herido de un botellazo en la cabeza. En ese momento los policías "son agredidos (...), lanzándoles botellas y piedras, impactando en el vehículo policial y ocasionando multitud de daños en el mismo". Este coche y policías municipales les dispersan. Primero les avisan, luego encienden las luces azules lanzadestellos, "a lo que el público congregado en el recinto hacen caso omiso", luego hacen salvas al aire "viéndose obligados a proseguir con el lanzamiento de pelotas de goma". Los botellazos siguen y los policías piden refuerzos. Hasta que llegan, se cubren con los escudos y los coches. También cuentan que en la calle de las Islas Canarias, un grupo de policías municipales es atacado, pero sus compañeros, los nacionales, no pueden auxiliarles.

3.30. Llegan más antidisturbios (Puma 113), y "se procedeprogresivamente a disolver el grueso de los agresores, utilizando medios antidisturbios, dividiéndose en varios grupúsculos que se distribuyeron por las calles adyacentes al recinto ferial". Se piden refuerzos. Vienen más antidisturbios (dos subgrupos) y un grupo de centauros (policías que patrullan por la noche).

El relato policial, recogido en comisaría al día siguiente de los altercados en Pozuelo, continúa: los jóvenes forman barricadas, queman "contenedores, vehículos policiales" y provocan "multitud de daños, tanto públicos como privados". Los mismos agentes prosiguen: "Que, asimismo, cada vez que un vehículo policial pasaba cerca de estos grupos, sufrían el lanzamiento de todo tipo de objetos".

Los policías declaran que los bomberos tienen que intervenir alertados por los propios agentes y los "vecinos, para apagar los incendios de contenedores y vehículos, algunos de éstos aparcados cerca de viviendas habitadas, creando la consiguiente alarma social", dice el escrito.

4.30. El jefe de la comisa-ría del Cuerpo Nacional de Policía pide que una furgoneta antidisturbios (Puma 110) vaya a la puerta "debido a que una masa de unas 200 personas se agolpaba en el exterior de las dependencias, lanzando objetos hacia la misma y tratando de acceder al interior por los muros perimetrales, por lo que este indicativo de mando [se refiere al jefe del furgón de antidisturbios] tuvo que intervenir para evitar el asalto, ya que algunas de estas personas intentaban trepar el muro, teniendo que ser obligadas a disolverse, procediéndose a la colocación de barricadas y quema de contenedores en la vía pública, concretamente en el aparcamiento exterior del polideportivo El Torreón, próximo a la comisaría".

6.47. Hasta esa hora, ya llegado el amanecer, dicen los policías, no se puede controlar "a los diversos grupos violentos, por su dispersión por toda la localidad, no cesando en ningún momento de lanzar objetos contra los agentes actuantes".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de septiembre de 2009