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Reportaje:

Desvelando al joven Murillo

Bilbao acogerá la primera exposición sobre los años de formación del pintor barroco - Incluirá varias obras atribuídas recientemente

El museo de Lier (Bélgica) acaba de presentar, recién restaurado, un original de la Virgen con el Niño del pintor barroco Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) que llevaba años cogiendo polvo en sus fondos, acompañado de un letrero que rezaba "anónimo". El trabajo de dos profesores españoles, Benito Navarrete y Alfonso Pérez, ha permitido atribuir la obra al maestro sevillano y el museo flamenco ha devuelto el favor: dará en préstamo este lienzo para que sea expuesto junto con otras 41 obras de juventud de Murillo en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Podrán ser visitadas del próximo 19 de octubre y hasta el 17 de enero.

El cuadro referido es uno entre la veintena de "préstamos excepcionales" que componen la muestra El joven Murillo. Obras como el Niño espulgándose, proveniente del Museo del Louvre o La vieja hilandera, de una colección privada inglesa, se suman a otras del Museo del Prado y de varias galerías europeas y norteamericanas hasta sumar 42 obras que, según destacó ayer el Museo de Bellas Artes "se exponen juntas por primera vez".

El Bellas Artes expondrá 42 obras del pintor barroco desde el 19 de octubre

La muestra reúne obras de los primeros años de carrera del pintor

Navarrete y Pérez son los comisarios de esta exposición que culmina años de investigación sobre la etapa inicial del pintor, que se extiende hasta tres lustros después de que, con 23 años, empezara a despuntar entre los artistas sevillanos. Una etapa que hasta este momento había sido poco estudiada por los especialistas y que está marcada, según destaca la pinacoteca bilbaína, por la literatura picaresca del Siglo de Oro y las ideas de justicia social que predicaban los franciscanos.

Así, en cuadros como Vieja con gallina y cesta de huevos o Dos niños comiendo melón y uvas, es imposible no apreciar la conciencia social del pintor, que sufrió los problemas económicos en sus propias carnes y tuvo que vender pinturas de pueblo en pueblo para financiar sus estudios. Estos dos cuadros, propiedad de la Alte Pinakothek de Múnich y obras cumbre del primer Murillo, forman además un conjunto de obras de juventud en las que se aprecia la influencia de Caravaggio, Ribera, Velázquez y la pintura holandesa: realismo inmediato y cuidado estudio de las luces y las sombras.

A lo largo de sus años de formación, Murillo irá adquiriendo progresivamente un mayor refinamiento y un estilo cada vez más personal. Viajará a la corte de Madrid y conseguirá que Velázquez le abra las puertas de los palacios para estudiar los lienzos de sus salones. Poco a poco, irá desplazando a Zurbarán como el pintor sevillano de referencia.

La muestra, después de permanecer tres meses en la pinacoteca bilbaína, donde cuenta con el apoyo de BBK, a través de su obra social, viajará al Museo de Bellas Artes de Sevilla. Allí permanecerá otros tres meses, a partir del 18 de febrero, financiada por la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de septiembre de 2009