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sábado, 29 de agosto de 2009

Los liberales acarician su regreso al Gobierno alemán tras 11 años

El FDP aspira a reemplazar a los socialdemócratas como socios de Merkel

Para Guido Westerwelle, las elecciones generales del 27 de septiembre suponen un "ahora o nunca". El presidente del Partido Liberal Democrático (FDP) está decidido a asumir una cartera ministerial en Berlín, la primera de su carrera. Para eso, su partido y la Unión Cristiano Demócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel tendrían que alcanzar la mayoría que les auguran las encuestas. El FDP recuperaría su papel de partido bisagra y acabaría con la gran coalición entre Merkel y el Partido Socialdemócrata (SDP). Una encuesta de la emisora pública ARD da a los liberales el 15% de los votos y el 35% a la CDU. Aunque por muy poco, bastaría para formar Gobierno. El relevo acarrearía un cambio sustancial en la política federal alemana.

Los liberales prevén empezar a degustar la miel de la victoria en las elecciones de mañana del Estado de Sajonia, unas de las tres citas regionales -las otras son Sarre y Turingia- cuyos resultados serán clave con vistas a las generales del mes próximo. El FDP ha ganado mucho terreno gracias a la crisis económica. En marzo, la intención de voto del partido llegó a alcanzar el 18%.

Las medidas anticrisis del Gobierno de la coalición de Merkel espantaron al ala empresarial de la CDU. La intervención pública en bancos, las cantidades astronómicas para inversión pública y el endeudamiento consiguiente alimentaron las expectativas de los liberales. Bajo la presidencia de Westerwelle, asumida en 2001, el FDP incidió en su programa económico liberal y arrumbó la defensa de las libertades civiles, que durante décadas fue parte sustancial de su programa.

Sin embargo, el FDP ha recuperado en los últimos meses un sesgo social que le ha servido para erosionar a los socialdemócratas. Tras su deriva ultraliberal de los últimos años, el FDP también busca ahora el voto de centro, que le permita pactar con los Verdes y hasta con los socialdemócratas del SPD si no consigue una mayoría suficiente junto a la CDU.

Merkel no las tiene todas consigo. Pese a lo mucho que insiste en su decisión de pactar con el FDP tras las elecciones, hay quienes creen que prefiere mantener la coalición con los socialdemócratas. La enorme mayoría parlamentaria de la gran coalición y la debilidad de la oposición permiten a Merkel colocarse por encima de las divisiones internas. Además, está la alianza entre la CDU de Merkel y los socialcristianos de CSU, que no comulgan con los liberales.

Un golpe para el FDP fue el reciente fichaje por el Gobierno del ministro de Economía, el socialcristiano Karl-Theodor zu Guttenberg (CSU). El aspecto juvenil y yuppie de Guttenberg, su ascendencia aristocrática y sus convicciones económicas harían de él el político perfecto del FDP. Pero se presenta en las listas democristianas para repescar el voto liberal fugado. Muchos carteles electorales de la CDU llevan su rostro.

Guido Westerwelle, presidente del FDP, en un acto electoral. / AFP

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