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miércoles, 19 de agosto de 2009
Reportaje:

"Te envío canciones de 4.40"

Por qué triunfa el tema de Carlos Baute y por qué está hasta en la sopa

Dos imágenes que ilustran cómo la canción del momento, Colgando en tus manos, del dúo Carlos Baute-Marta Sánchez, se ha adherido a la piel de la ciudad este verano. Sábado por la noche en la madrileña discoteca Morocco, otrora antro petardo de la modernidad y ahora remedo de treintañeros nostálgicos de los ochenta. Suenan A quién le importa, de Alaska y Dinarama; Dime que me quieres, de Tequila; Veneno en la piel, de Radio Futura, y otros himnos ochenteros. De repente, irrumpe el mega éxito del venezolano y la madrileña. El público, que llena el local, frena su charla con el vecino y todos, absolutamente todos, se aprestan a cantar a voz en cuello: "Te envío poemas de mi puño y letra / te envío canciones de 4.40 / te envío las fotos cenando en Marbella / y cuando estuvimos por Venezueeeela". Apoteosis fiestera.

El público frena su charla con el vecino y todos se aprestan a cantar

Habla de algo cotidiano como intercambiar fotos por el móvil

La otra imagen. Jueves por la mañana en la línea naranja del metro, la siete, a la altura de García Noblejas. Un músico callejero entra en el vagón. No anda muy diestro con la rudimentaria guitarra, pero da igual porque tiene un as en la manga. Empieza a cantar: "Sabes que estoy colgando en tus manos / así que no me dejes caer...". La interpretación es un éxito a juzgar por cómo los viajeros aflojan el monedero. El músico se marcha con el tintineo de las monedas. Todos se quedan con un gustirrinín en el cuerpo.

¿Cuál es el truco, pues? ¿Qué secreto guarda esta canción de estructura atípica (no es el clásico y bailongo éxito veraniego: de hecho arranca de forma pausada) para que atrape, guste o no, a todo el que la escucha? El productor musical Eugenio Muñoz reconoce su impotencia para desprenderse de ella: "No me gusta especialmente, pero me la sé enterita porque se escucha en el supermercado, en la gasolinera... Y además tengo una hija de 12 años. Creo que parte del éxito radica en que conserva cosas del folclore venezolano. Y la participación de ella es definitiva". Sí, esa especie de diálogo a lo Pimpinela.

La realidad dice que no estaba previsto. De hecho, el álbum se editó con la canción interpretada por Carlos Baute en solitario. Como no ocurría gran cosa, la discográfica sugirió al venezolano que la interpretara a dúo. Baute eligió a Marta Sánchez, a la que había conocido en un programa de televisión. Se relanzó el álbum, de título De mi puño y letra, ya con el dúo, y ahí se disparó todo. En una versión de trabajo el tema se titulaba Guindando en tus manos. Guindar en Venezuela significa colgar. Pero finalmente se cambió, porque en muchos países no se iba a entender.

El cantante de Tequila y productor musical Alejo Stivel tira de experiencia para encontrar las claves: "La canción tiene una armonía de las bachatas pop de Juan Luis Guerra

[el 4.40 de la letra se refiere al grupo de Guerra] que es muy adictiva. Y luego está ese diálogo de amor a lo culebrón latinoamericano. Es muy kitsch. A los que no son modernos les engancha porque van de ida, y a los cool también porque van de vuelta". Miguel Ángel Bargueño, coordinador de contenidos de 40 Televisión, la denomina canción low cost. "Nada en ella parece haber costado demasiado: ni la melodía ni el ritmo ni la letra. Es un tema costumbrista: habla de algo cotidiano como es intercambiar canciones y fotos por móvil e Internet, con lo que el público se identifica". Incluso grupos de corte indie como Sidonie expresan su sorpresa por la popularidad de la pieza: "La primera vez que la escuchamos no dimos un duro por ella. No es un hit al uso. Es un ejemplo de las sorpresas que da la música". El grupo punk madrileño Muletrain deja claro que es un "hit prefabricado y chungo", pero reconoce su efectividad: "Tiene un ritmo sencillo y bailable, que permite su escucha tanto si tomas un vermú al mediodía como si estás en una discoteca de noche. Y una letra con lugares comunes y fácil de recordar que puede gustar tanto a niños como a ancianos".

Preguntados por el tema, los fans encuentran ciertos ganchos. "Es una letra tan ridícula ("poemas de mi puño y letra", referencias a Marbella) que divierte a todo el mundo", comenta Ana, de 27 años. Rosa, de 36 años, resalta: "A las tías nos encanta ese rollo de "despertar en tu pecho, que me despierten tus besos"... Y a Verónica, de 31, lo que le convence es la personalidad de los intérpretes: "El secreto es que es una canción de amor cantada por dos sex symbols".

El fenómeno se extiende hasta la red social Facebook. Aluvión de páginas sobre el tema. Los hay entregados, como los que se agrupan en No me canso de escuchar Colgando en tus manos. En el otro extremo se encuentran los beligerantes, reunidos en No soporto la canción de Carlos Baute y Marta Sánchez. Pero quizá lo más inteligente es resignarse y unirse tan alegremente a la página Yo también me arrepiento de que me guste la canción de Carlos Baute y Marta Sánchez. De momento, ésta tiene 124 miembros.

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