Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

"Sin sufrimiento no hay felicidad"

Tras su lesión, Nadal va a Montreal con la idea de probarse y fijarse luego "objetivos reales"

Lloró por Wimbledon, por no poder defender el título en su torneo predilecto. "Lo he intentado todo, pero no llego. No estoy listo para jugar. Es duro, pero no existe otra solución", articuló entre resignado y decepcionado, molesto por unas rodillas renqueantes y castigadas. Los edemas en las intersecciones de las articulaciones habían dicho basta. No le quedó otra a Rafa Nadal (Manacor, 1986) que retirarse de la competición sin fecha de regreso. "Ahora ya está capacitado para jugar", advierte, satisfecho, Toni Nadal, su tío y entrenador, desde el otro lado del teléfono. El tenista sale esta mañana hacia Canadá para disputar el Masters de Montreal -también defiende el título- y jugar después el de Cincinnati como paso previo al Open de Estados Unidos, el único grande que le falta en su currículo.

"Soy consciente de que voy a perder en los dos próximos torneos. Es lógico"

Durante más de dos meses, Nadal ha pisado poco las pistas de tenis. Más bien, ha convivido entre cables y electrodos. "Sesiones largas y duras de tratamiento que podían extenderse por cinco horas", dice el jugador. Su recuperación se ha basado en ejercicios y tratamiento de fisioterapia, por un lado, y amplias sesiones de magnetoterapia (corrientes magnéticas), por otro. "Se alternaban las máquinas con el reposo", abunda Toni.

Entre otras razones, Nadal justificó su lesión por la sobrecarga de partidos y, especialmente, por competir en el Masters de Madrid. "Jugó cuando no le tocaba", reconoce su tío. Por eso, cuando se alejó de las canchas, dejó claro el objetivo. "Cuando vuelva, quiero que sea al ciento por ciento mental y físicamente. Estoy cansado de aguantar dolor", convino. No ha sido así. "Está bien, bastante mejor de lo que estaba hace unos meses, pero todavía no está a tope", desvela Toni. De ahí que el propósito de Nadal para estos torneos sea menor. "Soy consciente de que voy a Montreal y Cincinnati a perder. Es lógico", mantiene el tenista. Y remata Toni: "Habría sido mejor empezar con un campeonato más pequeño porque en los Masters te encuentras a los mejores del mundo. Pero son los que tocaban en el calendario".

A Nadal sólo le preocupa una cosa. "Firmaría poder disputar los dos próximos torneos sin dolor o con un dolor totalmente asumible", remarca. Sabe de lo que habla. "Siempre he sabido convivir con el dolor", recuerda. Se refiere a la lesión del pie (en la inserción del ligamento peroneo-astragalino anterior del izquierdo), a la tendinitis de la rodilla derecha que le privó de la final de la Copa Davis del año pasado, ante Argentina, o a una sobrecarga lumbar que le desgastó de lo lindo un hombro. "No creo que esta lesión de rodillas suponga el final de mi carrera", resuelve ahora Nadal.

Sin la idea de ganar y con la meta de sumar partidos para retomar rápido el ritmo de la competición, Nadal tampoco se centra en recuperar el número uno del mundo, en manos de nuevo del suizo Roger Federer. "Mi objetivo es seguir mejorando y entrenarme suficientemente bien, con la alegría que me permita llegar con posibilidades a los grandes torneos para ganarlos", dijo al tiempo que resaltó su nueva filosofía: "Sin sufrimiento no hay felicidad. Tengo que saber dónde estoy para marcarme un objetivo real. De lo contrario, si los objetivos son irreales, te puedes pegar un tortazo". Recoge el testigo Toni: "Lo importante es que Rafa ya no está afectado por no jugar bien o no llegar a los partidos en óptimas condiciones". Nadal ya asoma la cabeza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 2009