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Análisis:DESDE MI SILLA DE RUEDAS | TOUR 2009 | 19ª etapa

El inesperado Cavendish

Ángel Nieto, que no sé yo si es ciclista pero que de las dos ruedas entiende, decía que no había ganado 13 mundiales, sino 12+1. Al parecer lo hacía sencillamente por superstición. Cavendish ayer ganó de nuevo en el Tour, la quinta vez en lo que llevamos de edición. Pero por diversas razones podríamos decir que no son 5, sino 4+1 las victorias del inglés, porque la de ayer no entraba en los planes.

Por una parte porque era una etapa ideal para las fugas. Etapa de la tercera semana intercalada entre una contrarreloj y una llegada en alto: es de manual, fuga asegurada. Muchos corredores con tiempo perdido en la general que se han tomado la crono del día anterior como día de descanso, y ciertos equipos que aún no han ganado, no pueden desaprovechar una de las últimas oportunidades. Pero es que además contaba con el añadido de que el principio de la etapa era en lo que se suele denominar como un recorrido pestoso, sube y baja constante con un par de cotas de cuarta categoría; y el final, con una larga bajada a la que precedía un puerto de segunda categoría. Una subida de 14 kilómetros que si bien no era dura en cuanto a porcentajes, sí que debía superar un desnivel de unos 500 metros. Y eso, tal y como están las fuerzas a estas alturas, no es ya ninguna tontería.

Por lo tanto, las opciones de Cavendish de continuar con el suma y sigue eran muy escasas en la salida, pero resulta que la carrera discurrió de un modo distinto al esperado. Fue un día rápido, muy rápido, la media de 46 kilómetros por hora da la medida de ello. Y el hombre salió igual de mentalizado que en la Milán-San Remo, y superó el puerto en el grupo de cabeza cuando prácticamente nadie pensaba que sería capaz de hacerlo.

Las circunstancias hicieron que la fuga no llegase a buen término y que se llegase a pie de la subida en pelotón agrupado. La fuga del día fue demasiado numerosa -20 corredores- y por ejemplo mi equipo -uno de los que aún no ha ganado en este Tour- no tenía representación. Es decir que a mis compañeros les toco tirar del grupo, un poco por orgullo, otro por castigo, y otro porque con esa subida al final, las opciones de que el grupo se seleccionase y de que Freire fuese el único sprinter superviviente eran altas. De ahí la velocidad final, pues fue un día sin descanso que puede pasar factura en la recuperación de cara al Ventoux.

Pero como ya he dicho, Cavendish sorprendió a sus rivales superando el puerto en el reducido grupo de cabeza; porque 45 corredores son bastantes, pero que Cavendish sea capaz de aguantar tamaña selección, yo este año solo lo había visto en el Poggio de San Remo. Está demostrando el inglés que es de los que hay que tener en cuenta cuando se propone algo, y de los que además se crecen cuando todos los demás opinan que no será capaz de conseguirlo.

No obstante, aunque es sin duda alguna el mejor sprinter que hay en carrera, no ganará el maillot verde de la regularidad, que irá a parar a manos de Hushovd. Mucho mérito lo del noruego. Pero aún queda el sprint de París, y allí el favorito es uno que puede ganar su sexta etapa, aunque si lo consigue tendremos que decir que fueron 5+1, 5 y la inesperada de Aubenas.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de julio de 2009