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martes, 21 de julio de 2009
Reportaje:TOUR 2009 | Jornada de descanso

El 'pelotón' de Contador

La subida a Verbier escenificó de forma plena el cambio generacional en la cumbre del ciclismo

"Si me hubieran dicho en los años en que empezaba y en los que admiraba a Armstrong que llegaría un día en que tendría la oportunidad no sólo de correr con él sino también de ganarlo, no me lo habría creído", dijo ayer Alberto Contador. "Su regreso lo ha hecho posible".

Armstrong regresó al Tour para inmolarse entre los viñedos de Verbier y su sacrificio hizo felices el domingo a una pandilla de chavales que aún llevaban pantalón corto cuando él empezaba a encadenar Tours. Contador fue el primero en cumplir el deseo oculto de todo deportista -matar al padre: derrotar al ídolo- y por la puerta que abrió con su ágil pedalada, su mirada fija, su danza sobre los pedales, se colaron otros críos nacidos en los años 80, Bradley Wiggins, Vincenzo Nibali, Andy Schleck, Frank Schleck... Todos tuvieron el derecho de derrotar a Armstrong en la carretera, con lo que se sienten legitimados para proclamarse como la nueva generación reinante. Y por encima, Contador, quien, como Indurain con Bugno y Chiappucci, se tendrá que jugar las lentejas y las victorias con ellos.

"Andy Schleck es el más fuerte, pero otros pueden dar problemas", dice el español

"En efecto", dice Contador, "los corredores que llegaron detrás de mí son todos de mi generación. Estoy de líder por delante de ellos, y ya son no sólo los rivales de este Tour, sino que serán mi competencia en el futuro". Contador habla del campeón de Luxemburgo Andy Schleck (24 años, quinto en la general a 2m 26s), quien ya destacó a los 23 en el Giro, podio en 2007, y, el año pasado, en un Tour del que le sacó del podio el turbo de su compañero Cancellara en el Tourmalet. El pequeño de los Schleck, con su pedalada liviana, es el mejor escalador del grupo, pero aún tiene que mejorar en el territorio del llano, del descenso y del manejo del pelotón. Sin embargo, como punta de lanza de la agresividad de Bjarne Riis, director del Saxo, su valor es inapreciable. Como en 2008, cuando Sastre, con valor e inteligencia, capitalizó la táctica de apisonadora puesta a disposición de Frank Schleck por Riis, Andy intentará ganar el Tour con una estocada a Contador en una etapa, posiblemente la de mañana. "Andy es el más fuerte de mis rivales, el mejor escalador", dice Contador, "pero otros, quizá no tan fuertes, pero con mayor libertad de movimientos puedan crearme más problemas".

Se refiere Contador a corredores como Wiggins (3º, a 1m 46s), un inglés cuya edad, 29 años, parece excesiva para calificarlo de nuevo, pero cuya mínima experiencia en carretera -apenas dos años, pues antes dedicaba todos sus esfuerzos al velódromo, lo que le convirtió en triple campeón olímpico- le hace el más inexperto, y el siciliano Nibali (7º, a 2m 51s), un tímido fuera de serie de 25 años que se enamoró del dolor del Tour en su debut el año pasado, lo que le ha dado el cuajo de cuya falta adolecía, cuando llegó al profesionalismo con aires de estrella. Wiggins sueña con convertirse en el primer británico que suba al podio de un Tour y para ello, y calculando que un kilo de más es un minuto de más de una subida de 10 kilómetros, ha perdido siete kilos de grasa en nueve meses. "Wiggins está increíble", dice Contador. "Será un rival muy fuerte y el más peligroso en la contrarreloj. Habrá que soltarlo más de cara al final del Tour".

"Pero ninguno", dice Jean François Bernard, ex corredor francés, "tiene lo que tiene Contador, que es el mejor escalador y un rodador maravilloso, con potencia".

Contador, por delante de Armstrong, durante la jornada de descanso. / EFE

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