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domingo, 12 de julio de 2009
Entrevista:THOMAS PICKERING | Embajador estadounidense | La amenaza atómica

"Si Irán llega a poseer armas nucleares tendremos un conflicto militar"

Eminencia gris de la diplomacia de Washington, ha trabajado con seis presidentes de Estados Unidos y ahora, bajo la Administración de Barack Obama, se presenta como el principal interlocutor con Teherán

Dependiendo del punto de vista, Thomas Pickering ha sido durante los últimos 50 años la eminencia gris del imperialismo yanqui o el más astuto defensor de los valores democráticos estadounidenses frente al mundo. Un coloso de la diplomacia, Pickering ha ocupado altos cargos bajo el mando de los presidentes Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George Bush I y Bill Clinton. A lo largo de una carrera de más de medio siglo, Pickering, cuyas extraordinarias dotes cerebrales incluyen una memoria fotográfica, fue asistente especial de Henry Kissinger a principios de los años setenta y subsecretario de Estado para Asuntos Políticos bajo Bill Clinton entre 1997 y 2001.

"Obama nos da una imagen totalmente diferente como país en el mundo"

"El Gobierno Bush permitió que la ideología triunfara sobre la realidad"

"Hay un equilibrio y una interrelación entre la diplomacia y el uso de la fuerza"

"EE UU pensó que en Irak todo se resolvería con una breve ocupación"

Entre medias, Pickering ha sido embajador de Estados Unidos en Jordania, Nigeria, El Salvador, Israel, Rusia, India y Naciones Unidas. Hoy está retirado pero sigue operando, de manera no oficial, pero como asesor activo, en el corazón de la política internacional norteamericana, ayudando al presidente Barack Obama a ordenar el caos que ha heredado de su antecesor, George Bush II.

Hoy es el principal interlocutor estadounidense con Irán. A sus 77 años, sigue ejerciendo un papel oculto pero central en las relaciones de su país con Corea del Norte y Rusia, y en los intentos de forzar un diálogo entre las partes en el conflicto palestino-israelí. Nadie en Estados Unidos tiene su repertorio, su experiencia y conocimiento en el terreno de la política internacional.

Alto, calvo, corpulento, entiende y encarna el poder americano, pero se expresa de manera respetuosa y sutil -habla cinco idiomas, y se maneja bien en tres más- sobre el resto del mundo. Pickering habló con EL PAÍS en Oslo, la capital de Noruega, durante una cumbre internacional de mediadores de paz.

Pregunta. ¿La llegada de Obama al poder marcará un hito en las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo?

Respuesta. Soy un gran admirador de Obama. Voté por él y lo volvería a hacer. Tiene enormes habilidades personales; ha roto el molde de presidentes blancos anglosajones. Esto es de gran importancia en un mundo cambiante. Nos da una imagen totalmente diferente como país y, sí, podría marcar un hito. Ahora, gran parte de esto se debe a nuestro anterior Gobierno, cuya visión global fue radicalmente errónea, tanto desde el punto de vista político como intelectual. Fue el primer Gobierno realmente ideológico que hemos tenido en mucho tiempo. Permitieron que la ideología triunfara sobre la realidad, con consecuencias muy serias. Actuaron como si la realidad se pudiese ignorar, o doblar, o reinventar. Vieron el mundo de manera unilateral y creyeron que el uso de la fuerza era la solución a la mayoría de los problemas. No entendieron la necesidad de la legitimidad en el uso de la fuerza y pensaron que en Irak todo se resolvería tras una breve ocupación militar. No habían previsto que habría una campaña guerrillera, y al ignorar esa realidad, la alimentaron.

P. ¿Y Obama ha aprendido de estos errores?

R. Lo que vemos es un nuevo énfasis en la diplomacia, que por cierto no es, en mi opinión, la solución adecuada a todos los problemas. Hay un equilibrio y una interrelación entre la diplomacia y la fuerza -la fuerza tanto militar, como económica. Estados Unidos posee ambas, pero Obama ha decidido optar como primera opción por la diplomacia, con una dimensión multilateral importante porque entiende que vivimos en un planeta en el que el resto del mundo tiene peso y debe de formar parte de la solución.

P. Obama ha insistido en el principio de dialogar sin condiciones previas. ¿Será ésta la nueva tendencia?

R. Creo que, en general, éste es el camino a seguir. Creo que la gente puede dialogar sin condiciones previas, ya que uno inicia el diálogo con ideas muy claras acerca de lo que quiere lograr. La noción de que la gente debe de pagar para poder hablar con Estados Unidos es chantaje y no debemos de generar esta percepción porque, más adelante, la pagaremos cara.

P. El Gobierno de Estados Unidos se ha negado rotundamente, como el de Israel, a negociar con Hamás, pese a que esta organización comparte el Ejecutivo palestino con Al Fatah, con el que sí hay dialogo. ¿Cambiará Obama esta política?

R. Todo lo que ha dicho Obama indica que entiende que no puede negociar la paz con medio Gobierno palestino, así que debe de haber un acercamiento, quizá inicialmente a través de intermediarios. Pero tampoco se puede negociar con gente cuyo objetivo es destruir el proceso de negociaciones a través de la violencia.

P. ¿Cómo define la era global actual?

R. Con la globalización como trasfondo vemos una tendencia secular, con la tecnología como motor, hacia mucha más integración. La tendencia durante los últimos 100 años ha sido ir hacia un mundo en el que los problemas regionales son mucho más conocidos y de mayor preocupación para todos. Como consecuencia hay más presión para que los Gobiernos se involucren, especialmente los de los países grandes.

P. ¿Cuál sería el ranking de los problemas a los que el mundo se enfrenta hoy?

R. Ante todo, no estamos en un mundo en el que los problemas se resuelven a base de la fuerza, sino de la diplomacia, con la fuerza como apoyo. Establecido este principio, veo seis áreas de problemas. En orden de importancia, son:

-Uno. La economía global, en su totalidad.

-Dos. Lo que llamo Oriente Próximo en su versión más extendida, del Mediterráneo a las montañas de Hindukush entre Pakistán y Afganistán, incluyendo a Israel, Irak, Irán.

-Tres. El problema de las armas nucleares, de la no proliferación, del desarme, de defensa anti-misiles, del terror.

-Cuatro. Los rivales y socios: China, Rusia, India, Japón, Brasil, la Unión Europea y Estados Unidos.

-Cinco. Temas relacionados con el desarrollo y la pobreza: alimentación, sanidad, agua, migración de poblaciones, crimen, narcotráfico.

-Seis. La energía, el cambio climático y el medioambiente.

P. ¿Cuáles son los peligros potenciales que surgen del Oriente Próximo extendido?

R. Son muy grandes. Vemos el nexo entre el terror y las armas nucleares, el potencial que tiene para desarrollarse en Pakistán; vemos la proliferación nuclear ante nuestros propios ojos hoy en Irán; vemos el serio potencial, desde mi punto de vista, de dejar atrás una incipiente y posiblemente galopante guerra civil en Irak, con participación internacional, a no ser que encontremos una solución diplomática; y vemos el hervidero palestino-israelí. Lo que ocurre en cada uno de estos lugares afecta a todos los demás, para bien y para mal. Y el hecho de que exista esta interrelación complica el objetivo de encontrar soluciones individuales.

P. ¿Qué es lo peor que puede ocurrir en Irán?

R. Si Irán llega abiertamente a poseer armas nucleares tendremos o un enfrentamiento militar o un conflicto militar.

P. ¿Con la participación de Estados Unidos e Israel?

R. Sí. Y de Europa... Lo cual a su vez generará serias discrepancias con Rusia y China, con el chiísmo, y quizá con la totalidad del mundo islámico.

Thomas Pickering, durante una conferencia de prensa celebrada en Washington hace dos años. / AP

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