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Moratinos viaja a Guinea con Fraga y sin El Pocero

Exteriores busca una política de Estado hacia la ex colonia

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, iniciará hoy una visita de tres días a Guinea Ecuatorial con la que pretende, según sus propias palabras, que España "se tome en serio al único país de habla española en el continente africano".

Para ello, quiere convertir la relación con la ex colonia en una política de Estado y con ese objetivo ha invitado al viaje a representantes de todos los grupos parlamentarios. El único que ha rehusado acompañarle es Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya.

Con todo, el miembro más destacado de la delegación española es el senador Manuel Fraga que, a sus 86 años, volverá a Guinea Ecuatorial cuatro décadas después de que, como ministro de Información y Turismo de Franco, firmase su acta de independencia, el 12 de octubre de 1968.

Acompañan al ministro los grupos parlamentarios, salvo IU-ICV

El desembarco español en la ex colonia incluye hasta una veintena de empresarios dispuestos a hacer negocio en un país que, con 418.000 barriles diarios de petróleo, se ha convertido en el tercer productor del África subsahariana, después de Nigeria y Angola.

Las empresas españolas se quedaron fuera del reparto de los yacimientos guineanos, acaparados por multinacionales estadounidenses, y fuentes diplomáticas reconocen que es muy difícil que puedan hacerse un hueco a estas alturas. Repsol, que logró participar en la exploración de un bloque, tuvo que renunciar debido a los litigios fronterizos con Gabón.

Aunque España no extrae petróleo en Guinea, sí que lo compra: por valor de 1.800 millones de euros en 2008; lo que la convierte en el segundo cliente de su ex colonia, tras China. En cambio, las exportaciones españolas son muy limitadas, sólo 144,5 millones el año pasado.

Por eso, el Gobierno cree que hay un amplio margen para que las empresas españolas se abran paso en sectores como los del gas, las infraestructuras o la vivienda protegida. Incluso, en la modernización de las Fuerzas Armadas, con la venta de aviones de transporte, patrulleras y radares.

En cambio, el promotor inmobiliario Francisco Hernando, más conocido como Paco El Pocero, que anunció su intención de levantar hasta 36.000 viviendas en Guinea Ecuatorial, tras dejar sin construir casi 8.000 de las 13.500 planeadas en el municipio manchego de Seseña, no forma parte de la delegación. Un alto cargo del Gobierno ecuatoguineano negó recientemente que tenga licencia alguna para construir en su país.

El reencuentro de España con Guinea Ecuatorial parte de la base de que "el clima político ha mejorado", hay signos de "apertura y modernización" y el régimen de Obiang se ha embarcado "en la construcción de una democracia", aunque sea desde "parámetros africanos", según la directora general para África del Ministerio de Asuntos Exteriores, Carmen de la Peña.

Es un diagnóstico que no muchos comparten. Hoy mismo, la organización no gubernamental Human Rights Watch tiene previsto difundir un informe en el que denuncia que, a pesar de que el petróleo permitiría nadar en la opulencia a los 800.000 habitantes del país (la renta per cápita es de 15.000 dólares, la mitad de la española), la mayoría vive bajo el umbral de pobreza debido a la extrema corrupción del régimen.

Amnistía Internacional ha denunciado la detención y tortura de opositores tras el asalto que sufrió en febrero el palacio de Obiang en Malabo, supuestamente a manos de bandoleros del delta del Níger, y Reporteros sin Fronteras ha salido en apoyo del periodista Rodrigo Angüe, encarcelado por difamación, del que el Gobierno guineano se ha desentendido alegando que se trata de un pleito privado.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de julio de 2009