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Moncloa augura para Garoña una reconversión como la de los astilleros

Un documento interno vincula la clausura de la planta con su ubicación en la cabecera de un río - Admite "un intenso debate" en el PSOE sobre la nuclear

El Gobierno compara en uno de los argumentarios que ha repartido entre sus altos cargos la reconversión en la comarca de Garoña con la que llevó a cabo en 2005 en los astilleros de Izar. En el documento interno insiste en que garantizará el empleo de "todos los trabajadores de la central y que revitalizará la región". "El Gobierno tiene el aval de sus hechos. Lo que hizo en los astilleros de Izar es un buen ejemplo", añade. El grupo de astilleros Izar fue reconvertido en 2005 en Navantia, que hoy es una empresa puntera de construcción de barcos de guerra. El plan para la comarca burgalesa en la que está Garoña ni siquiera está redactado, pero debe estar listo en tres meses.

El texto niega discrepancias en el seno del Ejecutivo sobre Garoña: "La posición del presidente, del ministro de Industria -como él mismo ha dicho- y la del resto del Gobierno es única y compartida". En realidad, Zapatero siempre planeó cerrar Garoña en 2011, para cumplir el programa electoral, que aboga por centrales al cumplir su vida útil, que fijó en 40 años. Miguel Sebastián, sin embargo, pugnó por prorrogar la vida de la central al menos hasta la próxima legislatura y el presidente cambió de criterio en el último momento. El cambio coincidió con su aparición en la cadena de televisión Cuatro, donde lanzó datos erróneos. Ni Industria ni Moncloa se responsabilizaban después del argumentario en el que se basó. Los diputados recibieron después otro similar.

Un argumentario rebate las críticas de la oposición y de los ecologistas

Lo que no niega el argumentario es que haya discrepancias dentro del partido. A la pregunta de si "hay voces en el PSOE contra la decisión" recomienda responder: "El debate sobre la energía nuclear siempre es intenso, pero estamos convencidos de que ésta es la posición más razonable y coherente para el futuro energético del país".

La división en el PSOE es evidente. El viernes, el ex presidente Felipe González afirmó que él habría prorrogado 10 años la vida de Garoña y no cuatro como decidió Zapatero. Ayer, Jesús Caldera le recordó en la Cadena SER que González dictó una moratoria nuclear en la que paró las centrales de Valdecaballeros I y II, Trillo II y Lemóniz "por otras razones". Caldera, director de la Fundación Ideas del PSOE, es el ideólogo antinuclear del Ejecutivo y hasta el último minuto presionó para conseguir el cierre nuclear en 2011. Otro ex ministro, Jordi Sevilla, apuesta en su blog por mantener la nuclear 10 años más.

El documento responde a una de las ideas repetidas por el PP: que Zapatero cierra nucleares mientras Barack Obama, en EE UU, extiende su vida hasta los 60 años. "La situación de seguridad de suministro y el grado de implantación de renovables no son los mismos en EE UU que en España".

Uno de los documentos -hay al menos tres distintos- señala que "la central está situada en la cabecera de un río, lo que plantea cuestiones medioambientales que no existían cuando se construyó la central y que hoy es obligado tener en cuenta". La central necesita un caudal garantizado para refrigerarse, aunque devuelve la mayor parte del agua.

La nueva directiva obliga a aumentar los caudales ecológicos aunque apenas ha habido problemas en el Ebro, que refrigera Garoña. Sólo en verano de 2005, la nuclear tuvo que parar porque, en plena ola de calor y con el caudal bajo mínimos, el río superaba los 25 grados, límite para operar en la planta. Después, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) cambió las normas para superar esas temperaturas. La nuclear de Trillo (Guadalajara) también está en la cabecera de un río, el Tajo.

El Ejecutivo mantiene que "el exceso de capacidad actual de producción eléctrica podría frenar el desarrollo de las energías renovables" y que con el cierre de Garoña "se libera parte de esa capacidad, para apuntalar el desarrollo de las renovables".

El concepto remite a la madrugada del pasado 2 de noviembre, cuando un temporal azotó la Península.

Era domingo y los molinos se pusieron masivamente en marcha (cada hora entraron 1.500 megavatios eólicos, como nuclear y media). Como no había demanda suficiente, Red Eléctrica desconectó cuatro centrales de gas y el 37% de los molinos, ya que las nucleares no se pueden apagar y encender. Hasta ahora era un hecho asilado e Industria siempre habló de combatirlo con coches eléctricos que acumularan el exceso de electricidad por la noche, no cerrado nucleares.

Residuos radiactivos

El texto para los altos cargos insiste en que la piscina de combustible gastado de Garoña estaría cerca de su saturación en 2013. La central lo niega, ya que el CSN le permitió funcionar 10 años más. Carlos Bravo, de Greenpeace, toma este argumento para pedir medidas drásticas en otras plantas: "Trillo, Cofrentes y Ascó I también tienen su piscina llena o a punto de saturarse. Que las cierren".

La Moncloa sostiene que Garoña "produce un 50% más de residuos de alta radiactividad que el resto del parque nuclear en nuestro país". La central, propiedad de Endesa e Iberdrola, lo niega: "Producimos 5.600 varillas de combustible gastado, mientras que una central nuclear de alrededor de 1.000 megavatios [el doble que Garoña] genera más de 10.000 varillas de combustible gastado al año".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de julio de 2009

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