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La ampliación de la incineradora de Zabalgarbi no se abordará hasta 2012

La ampliación de la incineradora de Zabalgarbi se vuelve a demorar. La Diputación de Vizcaya anunció ayer que hasta 2012 no se abordará la proyectada construcción de la segunda línea de esta planta, la única en Euskadi que quema la basura y genera electricidad. Lo hizo con el argumento de que se ha bajado la generación de residuos sólidos urbanos y que primero deben abordarse las otras dos infraestructuras previstas: una planta de compostaje y otra de tratamiento mecánico-biológico.

Los trámites administrativos para la construcción de la segunda línea se iniciaron en 2006 y se preveía que podría estar en marcha para 2008 ó 2009. Su construcción se incluye en el segundo Plan de Residuos Sólidos Urbanos de Vizcaya, con vigencia hasta 2016. Pero en los últimos años la Diputación ha venido atemperando la urgencia de su puesta en marcha.

A primeros de este año, el Departamento foral de Medio Ambiente anunció la paralización de la ampliación mientras Zabalgarbi no tenga un control público: ahora el 60% del capital está en manos de las empresas Sener y FCC, mientras que la Diputación tiene el 20%. El resto se lo reparten el Gobierno vasco (10%), la Mancomunidad de la Margen Izquierda (5%) y la BBK (5%). Esta decisión se tomó tras el escándalo por la pérdida de 3,7 millones de euros invertidos por la empresa en fondos de Madoff.

Menos residuos

El diputado foral de Medio Ambiente, Iosu Madariaga, quien compareció para evaluar el desarrollo del plan de residuos, explicó las gestiones para hacerse con el control público, iniciadas en octubre, cuando planteó comprar a FCC y Sener un 10% de sus acciones. Dijo que sólo Sener ha respondido de manera afirmativa, pero siempre que haga lo mismo FCC, que no ha contestado a la oferta foral.

Madariaga afirmó que las previsiones de generación de basura en Vizcaya, calculadas en 800.000 toneladas para 2016, han bajado ahora a las 700.000, una cifra que no hace necesaria ahora la ampliación de Zabalgarbi, y apuntó que primero se acometerán la planta de compost y la de tratamiento mecánico-biológico.

La incineradora, ubicada en la periferia de Bilbao, quema al año cerca de 250.000 toneladas y supuso una inversión de 154 millones de euros. La segunda línea estaba presupuestada en 132 millones para procesar entre 100.000 y 200.000 toneladas anuales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de junio de 2009