Suráfrica aburre y empata
Los aficionados locales abuchean a Booth, el único blanco del conjunto anfitrión
Son muchos los futbolistas que, a lo largo de la historia, han jurado su amor por el juego. Pero pocos lo han demostrado con actos tan palmarios como Matthew Booth, el único blanco de la selección de Suráfrica. Ayer, Booth ocupó el centro de la defensa africana que se enfrentó a Irak. Fue un duelo tenso, pobre futbolísticamente. Triste. Sobre todo, para Booth, que fue recibido con abucheos por su propia hinchada, mayoritariamente negra. La gente molestó a Booth y no consiguió animar a su equipo. Suráfrica apretó y falló las mejores ocasiones. Irak especuló y preservó el empate.