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martes, 26 de mayo de 2009
La amenaza atómica

Nuevo desafío nuclear de Corea del Norte

La explosión subterránea tuvo una potencia similar a la de la bomba de Nagasaki - La prueba provoca la condena unánime de la comunidad internacional

El 9 de octubre de 2006, Corea del Norte sorprendió al mundo con la primera prueba nuclear de su historia. Ayer volvió a desafiar a la comunidad internacional con una explosión atómica subterránea de una potencia muy superior, según anunció el propio Gobierno norcoreano y confirmó Rusia. Poco después, disparó tres misiles de corto alcance. La detonación provocó duras condenas internacionales y la convocatoria de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Con la prueba, Pyongyang busca dos objetivos. Por un lado, reforzar su posición ante Estados Unidos con vistas a las negociaciones para el desmantelamiento de su programa nuclear, que se encuentran paralizadas desde diciembre pasado; y por otro, enaltecer la imagen del líder Kim Jong-il dentro del país más secreto del mundo ante su futura sucesión, tras los problemas de salud que sufrió en agosto del año pasado. Kim tiene 67 años.

El país tiene plutonio para fabricar entre 6 y 12 artefactos atómicos

Pyongyang no desveló dónde se había producido la prueba, pero Moscú aseguró que había tenido lugar 80 kilómetros al noroeste de la ciudad de Kilju, cerca de donde fue efectuado el ensayo en 2006. Seúl afirmó que había detectado un temblor de tierra de intensidad 4,5 en la escala Richter en esta zona.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que la explosión se produjo a las 9.54 (siete horas menos en la España peninsular) y la potencia fue entre 10 y 20 kilotones, similar a la de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre Nagasaki, en Japón, durante la II Guerra Mundial. El ensayo de 2006 se calcula que fue inferior a un kilotón, por lo que algunos científicos extranjeros afirmaron entonces que pudo resultar fallido o se trató de una simulación.

Los tres misiles de corto alcance disparados ayer salieron de la misma zona en el noreste del país desde la que el pasado 5 de abril fue lanzado un cohete por encima de Japón, según Pyongyang, para colocar un satélite de comunicaciones en órbita.

Estados Unidos y sus aliados, como Japón y Corea del Sur, respondieron con ira a este lanzamiento porque, según aseguraron, se trató en realidad de la prueba de un misil balístico y, por tanto, violó las resoluciones de la ONU. Como consecuencia, Naciones Unidas endureció las sanciones en vigor contra el régimen de Kim Jong-il, y Corea del Norte canceló el compromiso adquirido en febrero de 2007 de desmantelar su programa de armas nucleares y amenazó con una nueva prueba atómica y más lanzamientos de misiles. Ayer cumplió la amenaza.

Tras conocerse el ensayo subterráneo, la comunidad internacional volvió a emitir las recriminaciones habituales. El presidente estadounidense, Barack Obama, reclamó "una acción por parte de la comunidad internacional". Japón calificó la prueba de "totalmente inaceptable" y dijo que tomará medidas. Corea del Sur, que el pasado sábado se vio sacudida por el suicidio del ex presidente Roh Moo-hyun, acusado de corrupción, dijo que es una "grave amenaza" para la paz regional. Rusia afirmó que amenaza la estabilidad regional. La Unión Europea la denunció como una flagrante violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad. China se declaró "totalmente contraria" al ensayo. Y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que estaba "profundamente molesto".

El desafío de Kim Jong-il añade una nueva dosis de incertidumbre a un proceso de desnuclearización que continúa prolongándose en el tiempo. Un constante tira y afloja entre Pyongyang y Washington, en el que se han mezclado sucesivamente la imposición de sanciones con la concesión de ayudas, hasta ahora con poco éxito. Se estima que Corea del Norte tiene suficiente plutonio para fabricar entre 6 y 12 pequeñas bombas atómicas.

Concentración en Seúl contra los ensayos nucleares de Corea del Norte. / AFP

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