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El 'master' obligatorio para profesores preocupa a las universidades catalanas

En vísperas de su arranque, falta fijar el precio y contenido

Saber mucho de una materia no significa, a veces, saber transmitirla. Por eso, las autoridades educativas quieren que los aspirantes a profesor de secundaria hagan un master para poder dar clases.

Pero, a diferencia de otras carreras en las que hacer un master será voluntario tras acabarla, para los profesores de secundaria será obligatorio para poder trabajar.

Desaparecerá el Curso de Adaptación Pedagógica (CAP). El cambio preocupa a docentes y universidades. Primero porque a cuatro meses de que empiece aún no ha sido aprobado por el Ministerio de Educación; segundo porque no se sabe su contenido final, y tercero, por el precio que tendrá.

El precio aún no se ha decidido, pero algunas universidades lo calculan entre los 1.500 y 1.800 euros, una cantidad mucho más elevada que el actual Curso de Adaptación Pedagógica, el célebre CAP, al que sustituirá y que desaparece tras 35 años en vigor y recibir muchas críticas.

Fuentes de la Universidad de Barcelona dicen que debería haber más ayudas para los licenciados que quieran optar por la enseñanza y hacer este master.

El master requerirá 60 créditos medidos con el sistema de Bolonia, un año académico. La Universidad de Girona calcula que cada uno de los 60 créditos costará entre 26 y 30 euros, lo que da un coste de entre 1.560 y 1.800 euros para 600 horas presenciales de estudio, además de las prácticas. El actual CAP requiere un tercio de este tiempo.

Desde el Comisionado de Universidades de la Generalitat se afirma que se está a la espera de que el Ministerio de Educación marque la horquilla de precios del master. A partir de ahí, la Generalitat deberá decidir qué parte de la horquilla de precios se aplica en las universidades catalanas.

Javier Melgarejo, director del Colegio Padre Claret de Barcelona y autor de una tesis doctoral sobre la educación en Finlandia, dice que los profesores de secundaria salen bien formados de la carrera, pero suelen flaquear en la formación pedagógica. "El master puede hacer que las cosas mejoren".

Los docentes aplauden el cambio

"La formación inicial del profesorado tiene gran repercusión en su actuación profesional posterior. El CAP ha tenido graves carencias, sobre todo la escasez de horas de teoría y de práctica, y por la ausencia de evaluación", dice Joan Estruch, catedrático del instituto Balmes, de Barcelona. "Con todo, hay que reconocer que se ha impartido con la mayor dignidad posible, sacando el máximo provecho del estrecho marco legal que lo condicionaba". Estruch opina: "El master parece más adecuado para preparar a los jóvenes profesores: es más extenso, se evalúa, estará menos masificado... La clave es que la formación teórica universitaria y las prácticas en los institutos estén bien coordinadas".

Para Enric Romero, profesor del instituto Sant Andreu de Nou Barris, "el CAP no ha funcionado y el master aportará ventajas, como la aproximación a las aulas y los centros, y un mayor bagaje teórico-práctico. "Pero ¿qué tipología de estudiante irá? Si estableciésemos un paralelismo, serían personas que se orientan hacia la docencia, en lugar de profundizar con masters de sus propias especialidades".

Para Leandre Mondrià, director del instituto Francesc Macià de Cornella. "En el mundo de la enseñanza mucha gente cree en los milagros, y suelen asociarlos a los cambios de nombres. Si los responsables del master ayudan a los futuros profesores a comprender la realidad escolar, el resultado será más positivo que si les enseñan a creer en milagros. De momento, sólo sabemos que el master será más caro que el CAP".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de mayo de 2009

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