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Reportaje:33ª jornada de Liga

El extremo que sentó a Joaquín

Pablo Hernández refresca al Valencia con la velocidad y los regates de su ídolo

Pablo Hernández (Onda, Castellón, 11 de abril de 1985) empezó a jugar al fútbol con cuatro años. Se formó en el Castellón, llegó a la escuela del Valencia en su adolescencia y, tras unos años de peregrinaje en Cádiz y Getafe, volvió al club de Mestalla, eso sí, a cambio de un millón de euros. Estaba tan emocionado por su regreso y el contrato que un directivo le puso delante de sus narices que hasta le prometió a su representante, Mario Parri, un Ferrari si cerraba el trato.

Pero no lo hizo. "Es como mi hermano. No me dolería gastarme el dinero en un coche para él. A los dos nos encantan". Aunque ni siquiera hizo números, reconoce. Ahora bien, él, que de vez en cuando se distrae en una carrera de karts, no anda a pie. Conduce un Audi S5.

Ahora, tras una temporada algo aciaga, Mestalla aplaude su velocidad, su frescura y sus cambios de ritmo, que han revolucionado al equipo y abierto un debate: Joaquín ya no tiene el puesto asegurado. Son muy parecidos. Pero Pablo tiene 23 años, "y mucho margen de mejora", cree Luis Milla, que lo conoce de su etapa en el filial del Valencia y, luego, en el Getafe.

Pablo siempre se fijó en Joaquín, cuatro años mayor. Trataba de jugar como él. Los dos son extremos puros y tienen características físicas muy parecidas. "Me fijaba en los centros, en los regates, los movimientos, las jugadas. Yo estaba en el filial y él, en el Betis. Ya era un referente para mí". No imaginaba Joaquín que algún día aquel niño le robaría el puesto en una escena con cabreo incluido: contra el Sevilla, Pablo sustituyó a Joaquín a los 10 minutos de la segunda parte y el andaluz le retiró el saludo a Emery. ¿En qué se diferencian ambos? "Él va mejor por arriba y tiene regates que yo no tengo; y yo, quizá, un pelín más de velocidad".

El técnico del Valencia, Unai Emery, no tendrá problemas hoy para decidir. Joaquín será baja dos semanas. No le acecharán las dudas a Pablo, que llegó a pensar que el entrenador no confiaba en él. "Me decía que sí confiaba, pero me quedaba incluso fuera de la convocatoria. Nos hemos devuelto mutuamente la confianza", reflexiona.

Y, ¿cómo sale uno a ganarle a este Barça? "Puede que sea el mejor equipo de Europa o del mundo. Es muy difícil ganarles. Pero sería un error pensar que tenemos que defender a Messi, que tenemos que defender a Eto'o... Si tenemos la suerte de cara, igual podemos ganarle. Si ellos tienen el día, a lo mejor no se puede hacer nada".

Por otro lado, el Valencia hizo ayer oficial la convocatoria de la junta general extraordinaria de accionistas en la que se votará una ampliación de capital de 92,5 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de abril de 2009