Buscar temas

ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

viernes, 24 de abril de 2009
Crítica:

Distancias e interrupciones

J. O. 24 ABR 2009
Enviar Imprimir

José Luis García Sánchez, autor de una de las películas más esperpénticas, Las truchas, continúa hincándole el diente a Valle-Inclán (ya lo hizo en Tirano Banderas y Divinas palabras), pero cuando acude a su prosa y no a su espíritu el tiro le sale por la culata. Esperpentos, adaptación de Las galas del difunto, Los cuernos de Don Friolera y La hija del capitán (contenidas en Martes de carnaval), casi nunca logra trasladar a lenguaje cinematográfico lo que en teatro era una mezcla de diatriba antimilitarista, juego de metaliteratura, mascarada grotesca y análisis social. Las formas metateatrales, cuya intención es ofrecer a los personajes su conciencia de marionetas, interrumpen la acción más que alejarla. Las interpretaciones lo mismo son de corte naturalista (María Pujalte) que declamatorias de aire grotesco (Adriana Ozores) que simplemente declamatorias (Pilar Bardem). Y aunque Galiardo, Juan Diego y actores con tablas en el clown como los ulenianos Paco Tous y Pepe Quero ofrecen chispazos de arte, las jurásicas soluciones visuales y de montaje entierran el proyecto.

 
 

Webs de PRISA

cerrar ventana