Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sin calefacción ni agua caliente

Casa Joven, gestionado por la fundación O'Belen, además de acumular críticas del Defensor del Pueblo acumula también cartas de niños que han pasado por él. Un menor, en una carta de despedida a los educadores de ese centro, dice: "Os escribo en esta carta lo que he visto y he sentido. No veo bien que los educadores nos hagan contenciones, porque vosotros os preocupáis por vosotros y no por nosotros, como dijo Cristóbal. Además, empezáis vosotros a humillarnos. Luego no me extraña que se fuguen, porque los de semana se pasan todo el puto día metiéndose con nosotros. No se puede confiar en ellos. Yo no confío en mi tutor, Javi, y nunca lo he hecho. También veo mal que cuando una menor se encuentra mal o está enferma la tengáis en la habitación 24 horas. Vosotros resolvéis los casos castigándonos en la habitación. También quiero quejarme de que hemos estado mucho tiempo sin calefacción en la habitación. Sólo aire frío y encima sin agua caliente. Ahora sí me doy cuenta de lo que os preocupáis por nosotros. Claro, vosotros os vais a vuestra casa y tan calentitos, y nosotros aquí jodiéndonos, pasando frío como unos estúpidos. Yo a los únicos que voy a echar de menos es a los de fin de semana, les quiero mucho y me han ayudado en los momentos buenos y malos. Pero los de la semana se meten con nosotros, nos amargan y nos hacen contenciones como cuando llegué yo el primer día. Se dejó caer uno al que le deseo todo lo peor. Bueno, me despido. Espero que hayáis leído esta carta. Adiós, por fin fuera de Casa Joven".

En el centro Picón de Jarama, dirigido también por la fundación O'Belen, otro menor relató también en una carta que él y sus compañeros sufrían "a diario maltratos y agresiones y gritos y exigencias". "Hace uno o dos meses puse una denuncia porque en una de las sanciones tuve un maltrato físico del cual tengo un informe clínico. Y ha habido otra agresión con más gravedad que la anterior. Estoy bajo una ansiedad constante", añadía. Un niño de 12 años se suicidó en el Picón, y un segundo, de 17 años, lo intentó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de abril de 2009