La ley del tabaco
Hace unos días, el portavoz del PP en la Comisión de Sanidad del Congreso, Mario Mingo, mostraba públicamente su negativa a reformar la actual ley del tabaco. Afirma que las "prohibiciones" no son eficaces y que el tabaquismo pasivo es una molestia como tantas otras. Quizás ignora que los argumentos esgrimidos son los mismos que maneja la industria tabacalera para oponerse a las regulaciones -nadie propone su prohibición total- sobre uso y abuso público del tabaco.
Evidentemente, el humo del tabaco es una molestia, como también es una molestia que un fumador activo o pasivo adquiera un cáncer. Es una molestia que se someta a quimioterapia, y morir también es una molestia.
La actual ley del tabaco ya no tiene más recorrido, y ya es hora de que todos los partidos políticos acuerden apartar este asunto de las miserables confrontaciones políticas de cada día. Mario Mingo debería preguntar a las bases electorales del PP, ya que la mayoría está de acuerdo con la reforma de la ley y es posible que piense que la opinión de su señoría consiste en buscar problemas a las soluciones en vez de soluciones a los problemas.