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sábado, 4 de abril de 2009
Reportaje:AIRE LIBRE

Las trastadas del cíclope

La presencia invisible del ojáncano le pone al paisaje una nota mágica. Caminos literarios con cocido montañés por el valle cántabro del río Saja, inspiración para el escritor José María Pereda

En la novela Peñas arriba, de Pereda, el protagonista, Marcelo, llegaba a casa de su tío atravesando el puerto de Palombera, en Cantabria, donde la vista le inspiró una reflexión sobre "la bravura salvaje, la lobreguez de los abismos" y "el silencio mortal de los páramos". El escritor equivocó toda la topografía del puerto, cambiando de lugar los picos y las sierras y, sin embargo, el espíritu de sus palabras sigue concordando con el de estas montañas.

Los mismos valles y cumbres que vieron Pereda y Marcelo hoy forman parte del parque natural de Saja-Besaya, casi 25.000 hectáreas con la aldea de Bárcena Mayor -dentro del municipio de Los Tojos- como único lugar habitado. En este pueblo de casas de piedra vista, galerías abiertas al sur -o solanas- y recios esquinales de sillería, termina la carretera asfaltada.

Sin embargo, gracias a las dos pistas forestales que suben monte arriba, desde aquí también podemos llegar al puerto de Palombera. El llamado Camino Viejo sale desde el pueblo y, dejando a mano derecha la ermita del Carmen, remonta el valle del río Queriendo por la ladera oriental. Después de nueve kilómetros de subida que pueden recorrerse en unas cuatro horas y media, se llega al collado de Ozcaba, desde cuyos prados -en Cantabria, brañas- se otean picos y valles.

Para recorrer el otro camino, el del Pozo de la Arbencia, no está de más la energía que proporciona un buen cocido montañés (a base de alubias blancas, col y tocino), porque desde Bárcena hasta el puerto de Palombera nos esperan 19 kilómetros que, a buen ritmo, se recorren en unas seis horas de marcha. Para los menos caminantes también existe la posibilidad de solicitar un permiso de circulación por el interior del parque.

Monte Mazaguero

El primer kilómetro de esta ruta comienza subiendo junto al río Argoza por una carretera de asfalto rojo que, muy pronto, se hace pista de tierra. En la llamada Braña del Castrillo se encuentra un área recreativa del parque natural, más adelante algunas casas sueltas en el Monte Mazorguero y, por fin, una portilla que nos indica el límite hasta donde se permite el acceso libre a los vehículos.

A partir de aquí el camino serpentea por la ladera del monte entre robledales y hayedos que, aunque no lo parezca, se reparten cuidadosamente el terreno: para los robles, las laderas orientadas al sur; para las hayas, las orientadas al norte. Y a la sombra de unos y otras, mantos de helechos, rocas cubiertas de musgo y setos de arándanos que en junio darán sus frutos, como las diminutas matas de fresas salvajes que crecen a los lados del camino.

El parque natural se encuentra en el interior de otro espacio protegido más extenso, la reserva nacional de Saja, que se delimitó en 1948 para proteger las especies animales del furtivismo salvaje, y no nos referimos a las babosas que invaden la pista. La reserva se creó formalmente en 1966 para salvaguardar osos pardos y lobos, ciervos, corzos y jabalíes, que por entonces se encontraban en peligro. Hoy, en el ecosistema de la reserva, también se encuentran nutrias y becadas, perdices y urogallos, además de otras especies autóctonas domesticadas, como la famosísima vaca tudanca.

Y eso por lo que respecta a la fauna más o menos benigna ya que, según la leyenda, también habita estas montañas y sus bosques el Ojáncano, un cíclope que sale por las noches y deja en prados y sendas las huellas de los diez dedos que tiene en cada pie. Malo por naturaleza, se dedica a volcar carros, derribar tapias, cegar las fuentes, desarraigar los mejores árboles y raptar mozas. Sin embargo, el monstruo tiene su punto débil en un pelo cano que se esconde en la pelambrera de su pecho ya que, si alguien se lo arranca, morirá: "Ojalá te quedes ciegu, Ojáncano malnacíu, pa arrancarte el pelo blancu y te mueras maldecíu".

En el Pozo de la Arbencia confluyen los ríos Hormigas y Fuentes, dando lugar al nacimiento del Argoza, que es el que hemos seguido desde Bárcena Mayor. Para llegar al Pozu desde el camino hay que cruzar el puente sobre el río Fuentes y descender por una senda poco marcada que se encuentra en el bosque, a mano izquierda. Los que bajen hasta la hondonada podrán contemplar las cascadas de los dos ríos y darse un chapuzón en las aguas heladas de este pozo de ensueño.

Setos y bosquetes

Y ya desde aquí hasta el puerto de Palombera queda el trecho más empinado de la excursión. Poco a poco el brezal sustituye a los robles y a las hayas, y las escobas y algunos pinos hacen su aparición formando setos y bosquetes repartidos por las brañas. Por aquí pasó Carlos V en su primer viaje a España, de camino al centro de la Península, y desde aquí contempló parte del reino que había heredado de su madre Juana la Loca.

Hacia el norte divisó la cuenca alta del río Saja; hacia el sur, el plácido valle de Campoo: Soto, Espinilla, Barrio, Villacantid con su iglesia románica y el pico de Valdecebollas. Si no alcanzó a ver tantas sierras y cumbres como imaginó Pereda, sí pudo sentir el sobrecogimiento que describió aquel escritor que, si se equivocó en la letra, acertó en el espíritu.

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Guía

Cómo llegar

» Iberia (www.iberia.es) vuela a Santander desde Madrid y Barcelona; ida y vuelta, desde 130 euros, todo incluido.

» Ryanair (www.ryanair.com) vuela desde Madrid, ida y vuelta, a partir de unos 10 euros.

» Bárcena Mayor se encuentra a unos 74 kilómetros en coche desde Santander.

Información

» Oficina de Turismo de Cantabria (www.turismodecantabria.com; 901 111 112).

» Reserva del Saja (www.mancomunidadreservadelsaja.com). Información sobre la región con enlaces a las webs de los municipios de la zona.

» Información Los Tojos

(www.cantabriajoven.com/tojos). Página llena de reseñas que incluye fiestas y mapas.

Comer

» Casa Lucas (942 70 60 92). Carretera de Bárcena Mayor. Correpoco. Establecimiento familiar, con panadería incluida, y muy tradicional, en el que se puede degustar un cocido montañés o unas alubias con venado. A partir de 25 euros.

» Mirador Peña Colsa (942 70 60 88). Carretera de Cabezon de la Sal, camino de Reinosa. El Tojo. Restaurante con vistas al monte del Tronquillo por donde pasa el río Saja. Además de la comida tradicional y del ambiente rústico del restaurante, se puede dormir (doble, 30 euros con desayuno. Confirmar por teléfono). Cuenta con cinco habitaciones. Menú, desde 10 euros.

Dormir

» Casona Palacio Camino Real (942 70 61 71; www.caminorealdeselores.com). Barrio La Fuente, s/n. Selores. A 9 kilómetros de El Tojo, este edificio restaurado del siglo XVII ofrece cuidadas habitaciones desde 78 euros (doble con desayuno).

La aldea de Bárcena Mayor, en el municipio cántabro de Los Tojos. / GONZALO AZUMENDI

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