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Primera intervención de una caja

El Banco de España cuestiona las cuentas de Caja Castilla La Mancha

Los administradores elevarán las provisiones a costa de los resultados - Posponen la firma hasta conocer mejor la situación

A mediados de marzo, la patronal de las cajas, CECA, envió una nota con la cuenta de resultados de las 45 entidades. En el informe figuraban las de la Caja Castilla La Mancha (CCM). Quizá fue un atrevimiento o una incorrección por parte de la entidad. El Banco de España cuestiona profundamente que la entidad ganara 30 millones en 2008, como figura ahí y se publicó en todos los medios.

Según diferentes fuentes, el supervisor considera que CCM necesita más capital porque la pérdida esperada de las inversiones bursátiles y las de la morosidad crediticia va a ser mayor de lo que ahora reflejan las cuentas. Por eso, las dotaciones que necesita superan los 156 millones acordados por la entidad, lo que provocará que CCM entre en pérdidas tras la reformulación de las cuentas de 2008.

El Gobierno planea una reforma de la ley de cajas para despolitizarlas

CCM había agotado ya la línea de liquidez que le daba el supervisor

Cuando negociaba la fusión con Unicaja, el Banco de España estableció que el déficit de capital de CCM era de 500 millones. Por eso, en el mercado se espera una cifra abultada de pérdidas, superior a los 400 millones, lo que también ayudaría a justificar una medida tan dura como es el cese de todo el consejo. Ernst & Young, auditores de la entidad, han hecho cálculos que podrían colocar las pérdidas por encima de los 400 millones, según fuentes del sector, aunque ahora todo depende la voluntad del supervisor. El Banco de España puede castigar más o menos los resultados en función de cuál sea el futuro que tiene reservado para la entidad antes presidida por Juan Pedro Hernández Moltó.

Lo que nadie duda es que no quería que los anteriores administradores firmaran esos resultados. Por eso tenía urgencia en intervenir CCM antes de hoy, fecha en la que el consejo iba a dar el visto bueno a las cuentas de 2008.

Los tres administradores nombrados por el Banco de España (Jorge Diaz Cerdá, Carlos Miguel Hervás y Raúl Hernández) comunicaron ayer el cese a todos los consejeros y comenzaron a analizar la situación con el director general y su adjunto, que siguen en sus cargos, al menos de forma provisional.

La Ley de Disciplina e Intervención del Banco de España permite que, en caso de relevo de los gestores, se posponga la aprobación de cuentas, cuyo plazo expira el 31 de marzo. Según ha podido saber este diario, los administradores cerrarán el ejercicio antes del 30 abril, cuando hay que entregar las cuentas a la CNMV.

Entre el consejo saliente de CCM había ayer malestar por su cese fulminante "del que casi nos enteramos por los medios". "Nosotros no éramos ejecutivos. Mientras, los directivos siguen en sus puestos", apuntan estas fuentes.

De todas formas, el Banco de España tiene muchos datos sobre CCM porque, además del control rutinario, realizó un informe de inspección para su fusión. Además, la consultora PricewaterhouseCoopers sigue ultimando el estudio encargado por Unicaja, que cifra en unos 3.000 millones las necesidades de recursos de CCM. Esta partida se desglosa en la falta de liquidez y de capital para cubrir pérdidas latentes. CCM ya ha agotado el recurso permitido a la liquidez del Banco de España, ya que pidió 900 millones.

Entre 2006 y 2008, en los peores momentos del ciclo inmobiliario, Caja Castilla La Mancha duplicó el volumen de créditos. Los activos en operaciones inmobiliarias sumaban 966 millones en 2007, el equivalente a sus recursos propios. De hecho, la caja casi ganaba lo mismo por su participación inmobiliaria que en su negocio bancario. La concentración en el sector promotor y constructor, el 21%, era tres veces más alta que la del sector.

Por otro lado, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, afirmó ayer que "de forma rápida" se cambiará la Ley de Cajas de Ahorros, como una medida más de la hoja de ruta contra la crisis financiera. El objetivo es despolitizar la gestión, que se rija por criterios más profesionales y que sólo la obra social tenga relación estrecha con los poderes públicos ya que está más pegada al territorio. En Antena 3 Solbes comentó que la inestabilidad política que vive Caja Madrid "no es la mejor para gestionar una caja".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 2009