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Necrológica:

Ruiz Villaescusa, investigador del 'mal de las vacas locas'

Ha muerto a causa del síndrome de Creutzfeldt-Jakob, a cuyo estudio se había dedicado durante años

Nos ha abandonado nuestro querido compañero el doctor Antonio Ruiz Villaescusa, jefe del Servicio de Anatomía Patológica del hospital Universitario Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares (Madrid). Ha fallecido sin haber podido recibir la segunda medalla del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM), condecoración que acabábamos de aprobar en el último pleno extraordinario. Los médicos de Madrid queríamos así haber reconocido en vida su profunda entrega a la investigación del síndrome de Creutzfeldt-Jakob o encefalopatía espongiforme transmisible humana, popularmente conocida como enfermedad de las vacas locas, cuyos primeros casos aparecieron en España en el año 2000.

Antonio Ruiz Villaescusa había pasado buena parte de su trayectoria profesional en el hospital universitario La Paz de Madrid, donde era muy querido. Y nadie ponía en duda su prestigio de proyección nacional e internacional en los campos de la anatomopatología y de la neuropatología en particular. Llevaba varios meses enfermo y retirado de su pasión investigadora, y ahora se ha reunido con su amada esposa, de la que había enviudado hace un año.

Así me lo confirmaba su compañero el profesor Manuel Nistal Martín de Serrano, catedrático de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y excelente anatomopatólogo. Yo sabía de su enfermedad desde hace un mes, cuando me lo comunicó por carta su maestro el profesor Félix Contreras, que fuera catedrático y jefe del Servicio de Anatomía Patológica de La Paz. El propio doctor Villaescusa conocía mejor que nadie los potenciales riesgos de investigar esta extraña neuropatología producida por unos microorganismos llamados priones y responsables de causar su muerte. Una enfermedad conocida desde hace más de un siglo, aunque su investigación se intensificó tras la aparición de una nueva variante en los años noventa en Inglaterra.

Lamentamos profundamente que su pasión por el estudio de esta enfermedad le haya conducido a su fin. Los facultativos de anatomía patológica consideramos que nuestra especialidad entraña un riesgo laboral insuficientemente reconocido. Asimismo, apoyamos el empleo de las más avanzadas tecnologías que reduzcan al máximo el contacto humano con las muestras de estructuras y órganos analizados, al tiempo que apostamos por técnicas cada vez menos invasivas y que, mediante control ecográfico, nos permitan acceder a las distintas regiones del organismo. Todo, en beneficio y por la seguridad del personal sanitario y no sanitario que se implica en la complejidad de las tareas anatomopatológicas.

La actividad profesional del doctor Antonio Ruiz Villaescusa empezó en los años setenta, y desde entonces dedicó toda su vida profesional a la sanidad pública y al diagnóstico de enfermedades. Adiós y hasta siempre, querido compañero.

Juliana Fariñas es presidenta del Colegio de Médicos de Madrid y catedrática de Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de marzo de 2009