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Entrevista:CÁNDIDO MÉNDEZ | Secretario general de UGT

"Hay que subir los impuestos a los ricos"

La Unión General de Trabajadores (UGT) celebra esta semana el 40º Congreso Confederal, en el que Cándido Méndez se presenta para renovar el cargo de secretario general del sindicato para su quinto mandato

Cándido Méndez (Badajoz, 1952) dirige UGT desde 1994 y será reelegido prácticamente por aclamación ("lo que me llena de satisfacción, pero también de responsabilidad"). Le toca en un momento de distanciamiento en el diálogo social y en medio de una crisis, ante la que Méndez pide pactos.

Pregunta. ¿Se va a romper el diálogo social?

Respuesta. Creo que no. Pero todo depende de la patronal, que ha hecho algo insólito: tratar de mezclar el acuerdo sobre convenios colectivos con la exigencia de una rebaja generalizada de las cotizaciones sociales, que pertenece a otro ámbito.

P. ¿Cree que la patronal ha endurecido su postura?

R. La verdad es que da esa impresión. Hasta hace poco su presidente [Gerardo Díaz Ferrán] decía que había que garantizar el poder adquisitivo de los trabajadores. Ha pasado de un consenso para luchar contra la crisis y crear un nuevo modelo de crecimiento a una actitud en la que desdeña la oportunidad de enviar un mensaje de confianza. Prefiero pensar que es un incidente.

"Creo que la decisión de Kosovo fue una metedura de pata"

"Tiene que haber un impulso político, sin que eso signifique cambio de Gobierno"

"Medidas contra los trabajadores nos abocarían a un grave conflicto social"

"Debe alcanzarse un gran pacto de Estado en Educación"

P. ¿Cree que convence su mensaje sobre el abaratamiento?

R. No sólo no convence, sino que asusta. El contrato que propone esconde el despido a la americana, es decir, despojar de la tutela judicial efectiva a los trabajadores. No que sea más o menos caro. Ese tipo de mensajes, vengan de donde vengan, son muy perjudiciales porque, al final, el mercado laboral es la víctima. Los sacrificios no pueden estar exclusivamente gravitando en los trabajadores. Si se amenaza con recortar derechos, poner en peligro el sistema de pensiones, recortar los salarios..., se genera inseguridad, desconfianza y miedo.

P. ¿No hay otras opciones?

R. Ya está cubierto. En 1997 pactamos un contrato indefinido con 33 días de indemnización, eso sí con tutela judicial.

P. UGT aceptó congelar el salario en Seat, ¿le parece coherente?

R. No se debe buscar una referencia interesada. La clave no es la congelación, sino el compromiso de crear un mínimo de 6.500 empleos auxiliares. Una apelación general a la congelación salarial es contradictoria en la lucha contra la crisis. Si hemos aceptado la previsión de inflación del 2% prevista por el BCE en años que ha crecido el doble, tenemos la legitimidad para exigir a la patronal que sea consecuente.

P. ¿Está en sintonía con el Gobierno?

R. Yo con el presidente tengo la relación propia de un secretario general de un sindicato. Estoy convencido de que es igual con CC OO y, probablemente, menos intensa que con la patronal. Pero el presidente tiene compromisos muy fuertes que los tiene que hacer valer el grupo mayoritario de la Cámara.

P. Donde, por cierto, está en situación delicada.

R. Bueno, espero que el PP no caiga en una contradicción por ir contra el Gobierno. Su portavoz económico ha dicho que no son partidarios de abaratar el despido.

P. ¿En ese compromiso están las medidas de fomento del empleo?

R. Creo que van en la dirección correcta, pero sólo para el corto plazo. La tramitación puede tener una vertiente positiva y es que se mejore y se amplíen los contenidos. Pero puede aprovecharse para sacar adelante una reforma laboral.

P. ¿Y eso es motivo de huelga?

R. Sería muy negativo aprovechar la crisis para imponer viejas recetas. Con todo respeto al Parlamento, si al final se adoptaran medidas que van contra los derechos estructurales de los trabajadores, estaríamos abocados a un conflicto social muy grave. Hay una enseñanza: se han hecho cinco reformas laborales y sólo han salido bien las que se han consensuado.

P. ¿Cree que se ha apoyado a la banca y descuidado otros sectores?

R. Era inevitable apoyar a la banca, ya que todos los Gobiernos de Europa lo hacían. El fallo es que no ha servido para mejorar la liquidez de familias y empresas. Si esto sigue así, tendrá que aumentar la dotación con ayudas directas.

P. ¿En qué facetas se debería actuar inmediatamente?

R. Educación, innovación tecnológica, reforzamiento de la industria, mejora de infraestructuras y equipamientos sociales. En ese orden. Y en Educación debe alcanzarse un gran pacto de Estado, comprometiendo el 6% del PIB a esfuerzo educativo. Pero resulta imposible por razones políticas. El PP debe recordar que gobierna en varias comunidades autónomas y tiene competencias en educación, sanidad, industria... Creo sinceramente que intentar hacer fortuna de la crisis con una crítica permanente a todo, a la larga les puede pasar factura. El PP es parte del Gobierno de España y no lo está interpretando bien.

P. ¿Apoya un gran pacto social?

R. Primero tiene que haber un pacto para que funcione el diálogo social y las instituciones democráticas. Además, habría que celebrar una conferencia de presidentes (Gobierno central y autonómicos) sobre empleo e industria para coordinar las políticas y evitar la destrucción de empleo.

P. ¿Y reformas estructurales?

R. Las reformas deben recuperar la centralidad en el trabajo, reconocer el papel de las políticas públicas, el valor de los impuestos y la suficiencia financiera para mejorar los niveles de protección social. Y eso supone un cambio en el modelo productivo. En los últimos 30 años el timón del desarrollo lo ha llevado la economía financiera, cuyos líderes han sido señores como Madoff y otros delincuentes de cuello blanco.

P. ¿Echa en falta una coordinación en la UE?

R. Es lamentable que no haya una definición de carácter europeo, sobre todo en sectores industriales. Por ejemplo, Alemania ha dado ayudas para coches que se fabrican en España. Es un ejemplo.

P. Habla de impuestos, ¿habría que bajarlos?

R. Habría que subirlos, de manera modular y sobre todo a los ricos, protegiendo a las clases medias y beneficiando a la última escala de contribuyentes. Estamos hablando de reformas estructurales. No estoy de acuerdo con el mensaje de que bajar impuestos es de izquierdas. Me parece un debate enormemente peligroso, pero ahora es cuando se comprueba lo fundamental que es tener una suficiencia financiera del Estado y eso se logra con el esfuerzo de los contribuyentes.

P. ¿Se ha abandonado a los autónomos?

R. Se les ha tenido en la marginación, aunque ahora hay un compromiso de establecer la prestación por desempleo. En cualquier caso, la manifestación del jueves fue inoportuna porque el Parlamento se ha comprometido a desarrollar medidas.

P. ¿Lo de Kosovo es una metedura de pata?

R. Sí, creo que es una metedura de pata que se podría haber evitado. Tendrían que haber esperado, explicarlo concienzudamente. Estoy de acuerdo porque no hemos reconocido a Kosovo. Pero pienso que, cuando España se ha abierto un hueco en el G-20 y todavía Obama lleva poco de presidente, habría que haber sido más cauto. Pero no creo que haya que hacer una montaña.

P. ¿Debe cambiar el Gobierno?

R. Lo que tiene que haber es un impulso político, sin que eso signifique que tiene que haber necesariamente cambios. El Gobierno debe saber que la ciudadanía no percibe sus mensajes. Probablemente, porque no hay un mensaje permanente, incisivo, que explique las medidas con claridad.

P. ¿Cómo ve el espectáculo del PP en Caja Madrid?

R. El asunto de Caja Madrid provoca estupefacción. El problema de fondo es que es una lucha del PP contra el PP.

P. ¿En el País Vasco se van a entender PSOE y PP?

R. Me tengo que ceñir a lo que me dicen mis compañeros: "Después de 29 años de Gobierno nacionalista, necesitábamos un cambio". Hay un problema, que va a ser muy complicado de explicar en otras partes. Pero merece mucho respeto lo que decidan ellos.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 2009