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Aznar propone un gran pacto nacional

El ex presidente reclama una "agenda de reformas" y se muestra ultraliberal

El ex presidente del Gobierno José María Aznar propuso ayer un gran pacto nacional para luchar contra la crisis y se ofreció para intermediar en ese empeño "en la medida que pueda". Según Aznar, ese gran pacto debe recoger una "ambiciosa Agenda Nacional de Reformas" en el ámbito político, económico e institucional que contemple el mercado laboral, la rebaja de impuestos y el sistema de pensiones, entre otras. "Juntos podemos hacer que España reemprenda el camino del éxito; recuperemos, entre todos y para todos, la ambición de hacer una de las mejores democracias del mundo", incidió al final de un discurso leído, lleno de autoalabanzas y confianza en el sistema capitalista con el que clausuró unas jornadas organizadas por la Escuela de Economía de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) en las que también intervinieron el ex presidente Felipe González y el premio Nobel de Economía Paul Krugman.

Antes del mensaje final de concordia, Aznar lanzó un severo ataque: "En estos tiempos difíciles no hay espacio para políticos con minúscula, políticos que no ven más allá del día siguiente, que no valoran más que la encuesta de la semana o el eslogan más o menos afortunado. Hoy más que nunca España necesita líderes políticos de altura, con visión, valentía y capacidad de tomar decisiones de alcance. Tenemos que liberarnos de los errores a los que nos conduce la política pequeña; para España vuelve a ser el momento de la política con visión amplia y sentido histórico". Suficiente para que los presentes digirieran si el destinatario era su sucesor en la Presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, o en la del PP, Mariano Rajoy, o ambos.

Aznar se dedicó, además, a propinar mandobles al Gobierno socialista antes de significar que los progresos en los últimos 30 años "se han diluido, en parte por la profundidad de la crisis". Luego, enumeró la "urgente" agenda de reformas: "Recorte del gasto público, contención del empleo público, reestructuración del modelo autonómico, rebajas de impuestos, nueva oleada de privatizaciones de empresas públicas en el ámbito autonómico y local, recuperación del mercado nacional, apertura comercial, liberalizaciones en servicios, nueva y profunda reforma laboral, reformas para asegurar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, reformas del sistema educativo, mejora de los órganos supervisores, reformas de regulación financiera para reforzar la transparencia y penalizar la falta de honradez empresarial, y refuerzo de la capacidad energética".

Después se detuvo en los que considera más apremiantes como la reforma laboral, el Pacto de Toledo y el suministro energético, materia en la coincidió con Felipe González al reclamar un debate sobre la energía nuclear. Rechazó los enfoques pesimistas -como Krugman y González- y mostró su lado más ultraliberal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de marzo de 2009