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Reportaje:

Sangre, melancolía y nieve

El islandés Arnaldur Indridason se convierte en el nuevo fenómeno de la novela policiaca nórdica - Publicado en 50 países, llega ahora a España

El inspector Erlendur Sveinsson es un hombre solitario y depresivo. Sólo se atreve a hablar a su hija yonqui cuando ella ya no puede escucharle. Vive fuera de su tiempo y el pasado le obsesiona. Sólo come cabeza de cordero. Se arrastra por la vida con el fantasma de su hermano muerto, un niño que un día desapareció, como tantos en la silenciosa Islandia. Un inspector taciturno que nació en 1997 de la mano de Arnaldur Indridason (Reikiavik, 1961) y que ahora, convertido en el último fenómeno editorial de la novela negra nórdica, desembarca en España (donde ya se había publicado Las marismas) con una de sus obras más conocidas: La mujer verde (RBA).

Arnaldur Indridason ha vendido cinco millones de ejemplares de sus libros en todo el mundo, y en Francia, en 2008, ha logrado que cuatro de sus novelas estén en la lista de los más vendidos. Llegó a ser número uno en ventas, por encima del sueco Stieg Larsson.

"El país saldrá adelante, pero la recuperación será emocional"

"Mi detective no es un superhéroe, es una persona corriente, infeliz"

Mujeres brutalmente maltratadas, secretos familiares, niños aterrados y asesinos de "almas". En un país sin árboles, un grosellero se convierte en una inquietante presencia. La mujer verde arranca con la imagen de una preciosa niña nórdica mordiendo el hueso que se ha encontrado en su no menos precioso jardín nórdico. Un hueso humano, claro. "Una buena novela policiaca explica un país", dice el escritor. "Y a mí no me gusta embellecer nada".

Indridason es famoso en un país donde no abundan los famosos y donde la quiebra económica está dejando unas secuelas de las que se desconoce el alcance. "No nos damos cuenta de la magnitud de lo que está pasando", explica el escritor. "Es una ruptura absoluta en la historia de Islandia. El capitalismo falló brutalmente, los políticos y los banqueros nos han llevado a esto. Saldremos adelante, pero la recuperación será emocional, no política".

Alto y fuerte como un vikingo, sus orejas de elfo enrojecen cuando habla. Es difícil mirarle a los ojos porque sus cejas recortadas asoman como toldos robando todo protagonismo al resto de la cara. Fue periodista, como su padre, y crítico de cine. Hasta que encontró al inspector Erlundur, "el típico islandés, si es que alguien sabe cómo es un típico islandés", dice del personaje. Sentado en un sofá de cuero viejo del hotel Holt de Reikiavik, rodeado de paredes de madera, cuadros de viejos marinos, armarios llenos de botellas de coñac y whisky, Indridason habla de Erlendur (que en islandés significa "extranjero") y de por qué cree que la novela negra nórdica se ha convertido en un fenómeno internacional: "Hemos tardado muchos años en escribir sobre criminales, no hay tradición. Quizá somos mejores porque tenemos que convencer a unos lectores que no se creen que aquí pase nada malo. Eso nos ha dado disciplina, tenemos que buscar soluciones distintas para convencer. Para mí la clave está en el realismo, es novela negra con una fuerte carga social".

"Los turistas tienen una imagen muy inocente de nuestros países. El cielo tan blanco, el mar tan limpio, la nieve. Pero aquí también hay sangre. La novela negra nórdica habla de gente corriente, los detectives no son superhéroes, son gente infeliz".

En un país donde las madres dejan a sus hijos solos en los carritos en las puertas de los comercios sin miedo a que les ocurra nada, choca la obsesión del escritor (padre de tres hijos) con niños rotos y perdidos. "La familia es el centro de todas mis novelas y la relación de los adultos con los niños es fundamental. Me obsesiona el cuidado de los niños, que crezcan rodeados de confianza". Y al propio inspector Erlendur le sigue el fantasma de un niño perdido, su pequeño hermano muerto. "Esa desaparición ha marcado toda su vida, le ha parado en el tiempo. Él conoce bien la herida que dejan los muertos, por eso sólo le preocupa averiguar qué les ocurrió".

El éxito

- Cifras de ventas. Arnaldur Indridason ha vendido cinco millones de ejemplares de sus libros en todo el mundo. Sólo en Alemania se vendió un millón de Operación Napoleón, publicado originalmente en Islandia en 1999. En Francia, La mujer verde ha alcanzado los 200.000 ejemplares. Por esta novela también ha recibido The Gold Dagger Award, el premio más importante de novela negra en el mundo anglosajón.

- Listas de premios. El escritor islandés ha logrado el Glass Key a la Mejor Novela Negra Nórdica con su novela Jar City, publicada originalmente en 2000 dentro de la serie dedicada al inspector Erlendur Sveinsson, y por La mujer verde. Este premio lo han ganado también los escritores suecos Henning Mankell y el fallecido Stieg Larsson. Indridason, además, ha recibido el Premio de la Crítica Francesa a la mejor novela negra por Jar City.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de marzo de 2009

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