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Un gestor acusa de desidia al supervisor en el 'caso Madoff'

Markopolos denunció sin éxito el fraude hace nueve años

Harry Markopolos puso la cabeza de Bernard Madoff en bandeja de plata ante el supervisor del mercado de valores (SEC). Eso fue hace nueve años, cuando alertó al supervisor estadounidense del fraude que se estaba orquestando entre bastidores. Si le hubieran hecho caso, dijo ayer ante una comisión en el Capitolio, las pérdidas para los inversores serían inferiores a los 7.000 millones de dólares (5.500 millones de euros), en vez de los 50.000 millones (39.000 millones de euros) que admite el gestor de fondos.

Fue la primera vez que se le puso cara a Markopolos. Trabajó para una firma que rivalizaba con la de Madoff en Boston y recibió de su jefe el encargo de emular su rentabilidad. Le bastaron, dijo, cinco minutos para darse cuenta de que los retornos que prometía a sus clientes eran imposibles, y que la curva ascendente de las ganancias no se ajustaba al mercado. Junto a tres colegas inició su propia investigación, ante el rechazo múltiple de la SEC a atender sus alertas. Ayer llamó a sus funcionarios "ineptos" y "analfabetos financieros".

Durante casi una década, su equipo recopiló información, que entregó al regulador. Hubo llamadas de teléfono, encuentros con los supervisores y reuniones. Pero lo máximo que consiguió, según explicó, fue atraer la atención de un funcionario de la SEC.

Amplio 'dossier'

"Incluso me ofrecí para actuar como agente encubierto", dijo, para que se tuvieran en cuenta sus alegaciones. Y aseguró que con sus denuncias no sólo llegó a temer por su futuro profesional, sino también por su propia vida.

Markopolos se presentó ayer ante el Congreso de EE UU con un dossier de 311 páginas. Y lanzó duras críticas contra el trabajo de la SEC, no sólo por ignorar sus alertas. La agencia, dijo, está llena de abogados que carecen de la experiencia necesaria para entender los complejos productos financieros que se mueven. Pero el multimillonario fraude no se pasó sólo por alto por un problema de incompetencia. "En la SEC ya hay 3.500 gallinas. Ahora se necesita algún zorro", dijo.

El financiero explicó que la SEC tiene "miedo" de meter mano a firmas de envergadura, y en especial a una persona tan poderosa en Wall Street como era Bernard Madoff. "Todo lo que escuchamos es decir que no tienen recursos y que deben concentrarlos en las prioridades. ¿Es que 50.000 millones no es una prioridad?", se preguntó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de febrero de 2009