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TELECOMUNICACIONES

Sin hilos por cafeterías, hoteles, aeropuertos y trenes

Cafeterías, restaurantes, hoteles, aeropuertos, estaciones de tren y autobuses... los puntos de acceso Wi-Fi se generalizan. Pero la variedad de precios y limitaciones es tan amplia como en las iniciativas promovidas por los ayuntamientos. El buscador de hotspots JiWire calcula en España 4.800 puntos de acceso. Cataluña lidera la lista, con el 24%, seguida por la Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid.

Cadenas de cafeterías como la estadounidense Starbucks popularizaron desde 2002 la moda del latte e Internet, todo en uno. Sus 80 establecimientos en España ofrecen conexión Wi-Fi a través del operador Swisscom desde cinco euros la hora. Sin embargo, cada vez más locales independientes permiten navegar gratis sin limitaciones, un buen gancho para arañar clientes.

En los aeropuertos, la Wi-Fi de pago crece más lenta. En el de El Prat, en Barcelona, y el de Barajas, en Madrid, la empresa KubiWireless ofrece, junto a Comunitel y Vodafone, conexión Wi-Fi por cinco euros los 30 minutos o 7,5 euros la hora. En otros, como en Valencia, ni pagando. El servicio sólo está disponible en la sala VIP de la compañía Iberia. Eso sí, gratuito. El resto se tiene que conformar con las cabinas multimedia de Telefónica.

Conectarse sin cables en estaciones de tren es más complejo. Sólo unas pocas, como las de Chamartín (Madrid), Delicias (Zaragoza) y Sants (Barcelona), disponen de servicios de pago. Recientemente, FON instaló puntos de conexión en varias estaciones de tren de cercanías de Madrid, como Las Rozas, Torrelodones y Alcobendas. Incluso sin ser fonero es posible entrar: los 15 primeros minutos son gratis. Luego, a 1,2 euros la hora.

La Red sin cables va aterrizando también en centros comerciales, universidades e incluso autobuses, como la línea interurbana entre A Coruña y Ferrol, en Galicia. La duda ahora es conocer cuál será el modelo de negocio sostenible en el futuro. Gratis para velocidades bajas y de pago para mayor calidad parece la apuesta segura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de enero de 2009