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Reportaje:

Madre o deportista

Las atletas que se quedan embarazadas pierden becas y el apoyo de las instituciones

"Para una deportista es un castigo quedarse embarazada. Significa estar un año y medio sin recibir un solo euro". La queja, sentida y meditada, la lanzó Marta Domínguez esta semana. La palentina, de 33 años, una de las mejores atletas españolas, no es madre, pero cree saber el riesgo que correría si decidiera serlo y quisiera seguir con su carrera: pagos congelados, desaparición de las becas y falta de ayuda de las instituciones.

Quien lo sabe bien es la mediofondista Natalia Rodríguez, tres veces olímpica, sexta en los 1.500m de Pekín y madre de una niña que en noviembre cumplió un año. "Quedarme embarazada fue una locura", recuerda la catalana; "porque venía de un año en blanco por una lesión. La sensación es que estás muy sola, tienes que tener todo muy calculado".

"Sólo recibí la ayuda de la federación", recuerda Natalia Rodríguez

"Para nosotros, un embarazo es como una lesión", dice un miembro del ADO

Acostumbrada desde el año 2000 a vivir de las becas ADO y ligada desde 2002 al Club Adidas, la decisión de ser madre no sólo le cambió la vida personal, también la profesional. Los alrededor de 27.000 euros anuales que cobraba por su sexta plaza en los Mundiales de 2005 se convirtieron en 17.000 al año siguiente y luego desaparecieron. Una lesión la mantuvo apartada del tartán y, por tanto, de las becas. "De repente me encontré sin ingresos porque el Club Adidas no me renovó", asegura; "sólo recibí el apoyo de la federación". Se acostumbró a vivir con eso y con los 800 euros que ganaba su marido.

A pesar de ello, y de algunas dudas anteriores que la llevaron incluso a pensar en abandonar el deporte, tras dar a luz la tarraconense decidió continuar con la vista puesta en sus terceros Juegos. No tuvo ni un solo ingreso hasta que en julio del año pasado volvió a la competición. Natalia Rodríguez fue la última atleta en lograr la mínima para Pekín.

"La sensación es de indefensión total", asegura ahora la atleta, quien pide, como Marta, que las instituciones deportivas tengan en cuenta la maternidad.

Las becas ADO, que son la principal fuente de ingresos para la mayoría de los deportistas no profesionales, se otorgan en función de los resultados obtenidos en grandes competiciones, pero tienen cierta flexibilidad. Por ejemplo, con los lesionados. "Para nosotros, un embarazo es como una lesión", asegura un miembro de la comisión que evalúa a los candidatos a disfrutar de estas becas, que, sin embargo, no recuerda haberse enfrentado a ninguno de estos casos en los últimos años.

Y eso que, aunque pueda parecerlo, no son casos tan raros. Está demostrado que las deportistas pueden recuperar su mejor nivel tras ser madres y hay muchos ejemplos de ello en los últimos años. Y de distintas especialidades. Además de Natalia Rodríguez, ha habido otras atletas que siguieron compitiendo tras dar a luz, como Nuria Fernández; nadadoras, como Nina Zhivanevskaia, y piragüistas como Beatriz Manchón.

En el campo profesional, las madres tampoco las tienen todas consigo. Aunque la mayoría está protegida por la ley -al fin y al cabo los deportistas son trabajadores por cuenta ajena con un régimen especial- no es tan fácil que lleguen a disfrutar de la baja de maternidad. Algunos clubes, como muchas empresas, invitan a las jugadoras a marcharse antes. Es lo que le pasó a la baloncestista Margo Dydek, que renunció en 2007 a seguir en el Ros Casares tras quedarse embarazada. Situaciones similares vivieron sus colegas Natalia Zasoulskaya y Gordana Kovacevic.

"Yo no me puedo quejar. Pero lo que sí me gustaría es pedir un poco más para las mujeres", concluyó Marta Domínguez su intervención. La pelota está en el tejado de las instituciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de enero de 2009