Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un decálogo pide al Papa conciliar ciencia y creencia

Los Teólogos de Juan XXIII contradicen la opinión del Vaticano en bioética

La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la pasada Navidad en Roma una instrucción sobre bioética, titulada Dignitas personae (Dignidad de la persona). Su propósito es cerrar, entre otros muchos, el debate sobre la investigación con embriones, incluso para prevenir enfermedades. Un grupo de teólogos españoles no está de acuerdo en enfrentar de nuevo ciencia y creencias. Lo dicen en una Declaración sobre los problemas de la bioética, publicada ahora pero elaborada antes de conocerse la instrucción del Vaticano. El documento lo firma la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII. Éste es un resumen de su decálogo.

- Un debate cívico. "Nos sumamos al movimiento de diálogo interdisciplinar de la bioética como conversación pública para buscar respuestas a los desafíos que plantea el cuidado de la vida en la era de la biotecnología. En vez de enfrentar a las éticas o las creencias contra las ciencias y tecnologías, conviene fomentar su integración mediante la educación y el debate cívico sin crispación".

- Ética global. "Para converger en una ética auténticamente global queremos escuchar las diferentes perspectivas mediante el diálogo intercultural sin exclusiones ni jerarquizaciones previas".

- Diversas creencias. "Deseamos que las diversas religiones se sumen a esta búsqueda en común de valores cara al futuro de la vida y de la humanidad. Deberán pasar por la criba de la autocrítica para librarse de sus respectivas exageraciones, por ejemplo, la homofobia, el maltrato a la mujer o la discriminación de las vidas más desfavorecidas".

- Cuidado de toda vida. "Las actitudes aprendidas en el evangelio de Jesús nos motivan especialmente para apoyar una ética de la gratitud responsable en el cuidado de toda vida".

- Derechos de la mujer. "Es necesario revisar a fondo la propia tradición sobre género, sexo y relaciones humanas, para superar los límites de una teología demasiado condicionada por pesimismos, maniqueísmos, estoicismos o puritanismos. Sin tomar en serio la educación sexual integral -incluidas la anticoncepción e intercepción responsables- carecerán de credibilidad los esfuerzos por la protección del feto".

- Derecho a decidir. "El acompañamiento responsable del proceso humano de morir incluye el respeto al derecho de decidir cómo vivir la fase final de ese proceso digna y autónomamente".

- Sobre el dolor. "No se debe hacer un ídolo del dolor, hay que fomentar su alivio y asegurar el acceso por igual a los cuidados paliativos. La tradición católica ayuda a evitar criminalizaciones injustas como la de las irresponsables acusaciones del caso Lamela vs. Leganés".

- La investigación. "Es responsabilidad ética apoyar la investigación científica para curar, mejorar y proteger la calidad del vivir. Hay que soltar lastre de la propia tradición, para que no naufrague una teología que durante demasiado tiempo ha minusvalorado la tecnociencia".

- La ecoética. "La bioética incluye la ecoética. No basta haber pasado del paternalismo a la autonomía; hay que globalizar y ecologizar la ética de la justa distribución de los recursos".

- Una ética global. "El cuidado de la vida ha de incluir la responsabilidad hacia las generaciones futuras. La ética global de la justicia es, a la vez, ética de la vida. Van unidos el no a la guerra, al asesinato y a la pena de muerte, con el no a las interrupciones injustas del proceso de nacer y el no a las prolongaciones injustas del proceso de morir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de enero de 2009