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AENA y el sindicato de controladores aéreos se inhiben del caos en Barajas

El ente público niega un conflicto, pero admite que ciertas medidas causan "ruido"

Nadie sabe nada de lo que ocurrió el pasado viernes en Barajas. Ocho de los 23 controladores aéreos que debían trabajar en el aeropuerto madrileño causaron baja médica al mismo tiempo y no se encontró a voluntarios que los sustituyesen, lo que originó numerosos vuelos cancelados y retrasos. ¿Una protesta encubierta? AENA, el gestor de los aeropuertos, desmiente cualquier conflicto con el sector. Y el USCA, el sindicato que representa al 95% del gremio, también niega que haya una reivindicación detrás, al menos instada desde la organización.

La hipótesis que más se maneja en el sector aéreo para justificar el caos del viernes es el malestar que ha causado en algunos trabajadores el recorte de las horas de trabajo extra que ha aplicado AENA en las torres del control con motivo de la caída del tráfico aéreo. Otras fuentes también apuntan a las divergencias de opinión de algunos profesionales con su sindicato mayoritario.

El USCA advierte del déficit "endémico" de profesionales

La directora de Navegación Aérea de AENA, Carmen Librero, aseguró ayer que confirmará la certeza de las ocho bajas médicas del viernes "porque así se hace siempre" y admitió que el ente está adaptando su "capacidad productiva" a la bajada del tráfico (del 15% hasta noviembre) intentando que su impacto sea "el mínimo". Y ello no gusta a todo el mundo. "Los seres humanos somos reacios al cambio y, como siempre que se adoptan nuevas medidas, hay dificultades para su aplicación y eso puede producir algún ruido", señaló a Efe.

Pero este "ruido" resulta especialmente confuso en un gremio de alta cualificación y con fama de opaco como el de los controladores aéreos, que son grosso modo los encargados de guiar los aviones por la pista y el aire para que no choquen. La empresa pública y los trabajadores niegan cualquier conflicto y aseguran que están negociando, aunque no han conseguido pactar un convenio colectivo después del de 1999. Y mientras algunos profesionales se quejan de la limitación de horas extra, el sindicato advierte del déficit de profesionales -hay unos 2.500 en España- y de la consiguiente carga de horas extra.

La jornada laboral oficial de un controlador aéreo en España es de 120 horas mensuales, pero con los acuerdos colectivos para ampliar las horas puede ascender a 165. Y, aparte, de forma personal, pueden acogerse a las horas extraordinarias voluntarias que, en total, en ningún caso pueden superar las 200 mensuales. Este tope se impuso hace unos meses como medida de seguridad, para evitar sobrecargas. Tampoco se pueden juntar dos turnos, que suelen ser de siete horas (con un 33% del tiempo de pausa) si son diurnos y de 10 si son nocturnos (con el 50% de pausa). "Hay un déficit endémico de plantilla de controladores aéreos en todo el mundo, y también en España, si casi un 50% más del trabajo se hace con horas extra. Para cumplir con la jornada normal, debería haber un 50% más de plantilla", explica un portavoz del USCA.

AENA, sin embargo, sostiene que España es el segundo país de Europa en número de controladores y el cuarto en tráfico aéreo, con lo que "no hay déficit y menos con las previsiones que hay de descenso de tráfico".

El PP de Madrid aprovechó ayer el problema para acusar a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, de "falta de previsión" por los problemas en Barajas en los últimos días y asegurar que "no se conoce que haya hecho nada por solucionarlos". Fuentes Fomento, en cambio, señalaron que los problemas en la torre de control, por ejemplo, "se solventaron al día siguiente" y que los retrasos se debieron a demoras que coleaban y a la supuesta huelga de celo de Iberia. Ayer continuaron las incidencias y la presidenta de AENA, Encarnación Vivanco, pidió comparecer en el Congreso para dar explicaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de enero de 2009