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Daniel Barenboim exige diálogo ante la matanza israelí en Gaza

El músico dirigirá el Concierto de Año Nuevo con la Filarmónica de Viena

En opinión de Daniel Barenboim, las armas no son la solución al conflicto entre Israel y Palestina. El músico que ha tratado de armonizar las relaciones entre los dos pueblos a través de los sonidos lo tiene muy claro. Y ayer, durante la presentación del Concierto de Año Nuevo en el que él dirigirá a la Filarmónica de Viena, criticó duramente la matanza que estos días tiene lugar en Gaza. "Naturalmente, Israel no puede permitir que le tiren misiles desde Palestina, pero el baño de sangre que se está viviendo es absolutamente inaceptable, humanamente inaceptable". Barenboim está convencido de que con las armas no hay solución. "Es un enigma que tanta gente inteligentísima en ambas partes y en el mundo entero no entienda algo relativamente tan sencillo".

El director de orquesta y pianista oriundo de Buenos Aires y nacionalizado en Israel (también tiene la ciudadanía palestina y española), se mostró muy afligido por la brutalidad del bombardeo israelí a la franja de Gaza. "Espero de los líderes de Israel que tengan una inteligencia mayor y más sutil que tirar bombas y matar gente. Como demuestran los horribles acontecimientos de los últimos días, este conflicto no se podrá nunca resolver mediante la violencia".

El virtuoso músico, que triunfa en los escenarios desde hace 58 años, goza también de excelente reputación como emisario de paz desde que en 1999 fundara con el intelectual palestino Edward Said la West-Eastern Divan. Esta orquesta, formada por jóvenes intérpretes israelíes y palestinos, "no la creamos como un proyecto político", dijo el director de orquesta. "La gente sonríe con incredulidad al escucharme decir esto. Sonríen porque casi todos cometen el error de creer que entre israelíes y palestinos existe un conflicto político como tantos otros en que se lucha por conquistar recursos o fronteras", puntualizó el maestro. Pero en este caso no puede haber ni una solución militar ni un compromiso diplomático porque no se trata de "un conflicto político, sino de un conflicto humano que nadie quiere ver como lo que es: la profunda convicción de dos pueblos de tener el derecho de vivir en ese pedacito de tierra". Para Barenboim, el destino del pueblo israelí y del pueblo palestino están intrínsecamente unidos; por tanto, no puede haber una solución que sea buena para uno y mala para el otro. "Es una decisión de principios, o aceptas que no hay solución militar o no lo aceptas. Sólo habrá una salida, admitiendo la lógica de la posición del otro".

Barenboim iniciará próximamente una gira con la West-Eastern Divan que lo llevará de Qatar a Moscú, a Viena y a la Scala de Milán. Uno de los sueños del maestro es que llegue el día en que ya no haya lugares que pongan barreras a la actuación de su orquesta, en la que armonizan israelíes y palestinos.

Los mensajes de paz de los grandes maestros de la música son parte de la arraigada tradición del Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena. "Preferiría que me mataran antes que ir a la guerra", dijo Nikolaus Harnoncourt al inaugurar con su batuta el año que comenzaba con la amenaza de la invasión de Irak.

La capital austriaca vivía aterrorizada bajo el poder de los nazis cuando en 1939 tuvo lugar el primer Concierto de Año Nuevo con los valses de la dinastía de los Strauss. A Barenboim le parece muy significativo que el origen judío de Johann Strauss padre causara tantos quebraderos de cabeza a los nazis: para disfrutar de los valses sin entrar en conflicto con sus propias convicciones antisemitas, arrancaron de los archivos la página del bautizo de Strauss. Pero no consiguieron borrar las pruebas porque olvidaron eliminar su partida de nacimiento.

Los valses de los Strauss "fascinan" a Barenboim porque combinan "lo noble y lo popular, casi proletario, transmitiendo cercanía y a la vez un cierto sentimiento aristocrático". Para que la mezcla resulte armoniosa "no se debe nunca exagerar, hay que buscar lo sutil y tiene que sonar tan ligero como si la música fuera inventada en el momento de tocarla".

Ésta es la primera vez que la Filarmónica de Viena invita a Barenboim a dirigir el Concierto de Año Nuevo , tarea reservada a los más prestigiosos directores de orquesta del mundo. "Es para mí un elogio, porque sé que la invitación al Concierto de Año Nuevo no sólo tiene que ver con las buenas experiencias musicales, sino también con el aprecio personal", concluyó.

El año de Haydn

Este 1 de enero de 2009 no sólo debuta Daniel Barenboim en el Concierto de Año Nuevo, sino también Joseph Haydn (1732-1809). En el repertorio figura parte de su Sinfonía de los adioses. Además, una de las piezas de ballet que tocará la Filarmónica, se podrá ver por televisión en la coreografía que se representaen el Palacio Esterzhazy, de la familia aristócrata mecenas del compositor. Nunca antes los músicos filarmónicos de Viena habían dedicado un espacio a Haydn en el emblemático concierto con el que inauguran el nuevo año. Pero esta vez es diferente. Porque 2009 es el año de Haydn, en el que Austria conmemora el bicentenario de su muerte con numerosos conciertos, exposiciones, conferencias y otros eventos.

Pero no es la única sorpresa en este concierto que desde la Sala Dorada del Musikverein de Viena se transmite en directo por radio y televisión a millones de espectadores del mundo entero. Además de los tradicionales valses, se escuchará el Vals español de Joseph Hellmesberger, y dos piezas de Johann Strauss: Cuento de Oriente en alusión al compromiso de Barenboim con el diálogo en Oriente Próximo y Rosas del Sur por deseo explícito de la esposa del director de orquesta, según dijo el presidente de la Filarmónica, Clemens Hellsberg.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de diciembre de 2008

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