Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Músicos en el exilio

El infierno de Muchachito

El cierre de locales obliga a trasladar el recital dos veces

Con Madrid hemos topado. Cuando Jairo, alias Muchachito Bombo Infierno, se enteró del cierre de La Riviera a finales de noviembre empezó a preocuparse. Hoy tenía que haber tocado en la sala clausurada por el Ayuntamiento, que inició una campaña de cierres tras el asesinato en una discoteca del joven Álvaro Ussía. Pero las obras de adecuación del recinto todavía no han terminado. Algunos músicos como Iván Ferreiro, han pospuesto su concierto en Madrid para el 9 y 10 de enero. Muchachito no: su música sonará hoy en Madrid, pero será en la sala Caracol, que también está siendo investigada por el Consistorio, a las seis de la tarde con "un bolaco de dos horas". Caracol ha sido la última parada de una carrera de obstáculos que comenzó el jueves por la noche.

"Requerían que se pusieran arcos de seguridad", dicen en La Cubierta

Esperanza Aguirre se dirigió al alcalde de Leganés para impedir el concierto

Tras el cierre de La Riviera, Muchachito fue acogido por el festival Viña -ex Viña Rock- que hoy tenía prevista su celebración en la plaza de toros La Cubierta de Leganés. Pero a última hora del jueves el festival anunció su suspensión. Fuentes cercanas a la organización acusan a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) de presionar a las autoridades madrileñas para que no se celebre el concierto porque actuaba el grupo de rock Soziedad Alkohólika. La AVT mantiene desde hace años una persecución al grupo vasco por "enaltecimiento del terrorismo", delito por el cual fue absuelto a finales de 2006 por la Audiencia Nacional y ratificado por el Tribunal Supremo.

"Se requería que se instalasen arcos de metal de seguridad y que se pidiese el DNI a todo el mundo que accediese el concierto", explica la organización. "Era la excusa", dicen los responsables. "Las instituciones tenían la intención de que no se celebrase el concierto y se han agarrado a unos exagerados requisitos legales para evitarlo".

Por su parte, el Ayuntamiento de Leganés argumenta que ellos sólo comunicaron a la empresa que gestiona el recinto "la denuncia de la AVT".

La AVT agradeció ayer públicamente a los gestores de la plaza de toros de La Cubierta de Leganés la suspensión del concierto, por "sensibilizarse con las víctimas del terrorismo y entender que las letras de determinadas canciones del citado grupo ofenden a este colectivo".

La presidenta regional, Esperanza Aguirre, declaró poco después que ella misma se dirigiría al alcalde de Leganés, Rafael Gómez Montoya (PSOE), para "impedir" el recital.

"Las víctimas, asimismo, queremos agradecer el apoyo que hemos recibido de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de la totalidad del PP del municipio de Leganés y del alcalde de la citada ciudad, Rafael Gómez Montoya, del PSOE", decía el comunicado que hicieron público ayer.

"Hay veces que a donde no llega la justicia sí lo hace el sentido del honor, la memoria, la dignidad y el buen hacer de los políticos y éste ha sido uno de estos casos", continuaba.

A juicio de la asociación de víctimas, un grupo que en algunas de sus letras arremete moralmente contra las víctimas no puede actuar en una sociedad que lleva siendo castigada por la lacra terrorista cerca de 50 años.

Pero Muchachito Bombo Infierno no ha dado su brazo a torcer. "Estuvimos a punto de montar el concierto en la calle", dice el músico, "pero tal y como están las cosas quién sabe lo que hubiera pasado".

Su representante reflexiona en voz alta ante tanto cambio de sala. "No es lo mismo tocar para 3.000 personas que para 4.000 que para 500, pero es lo que menos nos importa ahora. Queríamos tocar y, si nadie nos lo impide a última hora, eso haremos esta tarde", explica Muchachito, que tendrá que recoger sus bártulos a las ocho de la tarde ya que a las diez está prevista la actuación en esa misma sala de los 120 percusionistas brasileños de Bloco do Baliza. "Si cuando termine el concierto nos dejan otra sala, allí que iremos a tocar", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de diciembre de 2008