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viernes, 12 de diciembre de 2008
Entrevista:FEDERICO MAYOR ZARAGOZA | Presidente de la Fundación Cultura para la Paz

"La crisis nos ofrece la oportunidad de recuperar los valores"

Minutos antes de pronunciar una conferencia en las jornadas que acoge Valencia con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Federico Mayor Zaragoza (1934), presidente de la Fundación Cultura para la Paz, atendió ayer a este diario. Con hablar pausado construye un discurso extremadamente sincero y crítico: "¡Que se callen el FMI o el Banco Mundial, que no han sabido cumplir su misión y evitar la crisis!"; o "los valores impuestos por Ronald Reagan y Margaret Thatcher de gobierno con criterios de mercado son los que nos han llevado a esta situación". Unas palabras que, por momentos, podrían ponerse en boca de un activista antiglobalización. Quizás algo así sólo puede permitírselo alguien con su currículo: Director general de la Unesco (1987-1999), vicepresidente del consejo superior del CSIC (1971), ministro de Educación (1981-1982), diputado en el parlamento español (1977-78) y en el europeo (1987).

"Desde el punto de vista de la tensión, este momento es similar a 1948"

"El 'nosotros los más ricos' ha sustituido al 'nosotros los pueblos"

P. ¿Qué tiene en común la sociedad de 1948 que dio a luz la Declaración Universal de los Derechos Humanos con la actual?

R. Desde el punto de vista de la tensión humana se trata de dos momentos muy parecidos. La declaración universal fue el fruto de una guerra en la que se practicó el exterminio y el genocidio, y que dio lugar al Holocausto. En estas circunstancias se produce la reacción del equipo del presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosvelt, que da lugar a las Naciones Unidas, un organismo que se levanta sobre la idea de la dignidad humana y el que deriva la declaración.

P. ¿Qué queda de ello?

R. La carta de las Naciones Unidas empieza con una frase preciosa: "Nosotros los pueblos resueltos a preservar a las generaciones venideras la guerra...". Es una declaración de humanidad total, de llamamiento a actuar por las generaciones futuras y para preservar la paz. La Declaración Universal de los Derechos Humanos se resume en su primer artículo: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos...". Y ¿qué tenemos en la práctica? Los pueblos han sido sustituidos por los estados y, en el peor de los casos por dictaduras. De la fraternidad y el espítitu de cooperación poco queda, muchas veces ni el 0,7%. Muchos países en lugar de ayudados son explotados, como en el Congo, para hacer esto [levanta un teléfono móvil en alusión al coltan]. Los estados tampoco evitan, sino preparan la guerra, y ahí está Irak...

P. Y así llegamos a la situación actual.

R. Se ha abandonado la finalidad de la carta y el desarrollo global se ha sustituido por el gobierno de las leyes del mercado. Esta confusión ha sido lo peor que nos ha sucedio en la última parte del siglo XX. Grupos como el G-7 o el G-8, la plutocracia de la riqueza -ni siquiera del poder-, ocupan el lugar de un sistema democrático de escala global como la ONU. Se ha sustituido el "nosotros los pueblos" por "nosotros los más ricos". Todo ello ha sustituido a la idea de desarrollo global y unas Naciones Unidad fuertes.

P. Que nos devuelve a una situación complicada, como hace 60 años.

R. A una crisis financiera, medioambiental, energética, ética y democrática.

P. ¿Qué se puede hacer ante este escenario?

R. Se nos presenta una oportunidad de actuar como lo hicimos hace 60 años. Como decía John F. Kennedy, no hay desafío que la capacidad creativa del ser humano no pueda afrontar. Hay que volver a recuperar los valores frente al precio. Y con la vista puesta no en rescatar a los grandes conglomerados financieros, que son quienes nos han llevado hasta aquí, sino a la gente, a los pueblos.

P. ¿Hay más obstáculos económicos o políticos en la aplicación de los derechos humanos?

R. No se pueden separar, a ambos recurre el poder, que no quiere ciudadanos, sino súbditos. Sin embargo, cada vez hay más instrumentos para evitar esta sumisión y esto enlaza con el desarrollo de nuevas formas de participacion social: los SMS, Internet, la Web 2.0... que cambiarán la participación ciudadana y la configuración de las sociedades.

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