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viernes, 12 de diciembre de 2008

La crisis dispara el pesimismo de los economistas un 49,6% en un año

La encuesta del colegio profesional prevé un empeoramiento en seis meses

La valoración pesimista que los economistas valencianos realizaron en mayo respecto a la economía, se intensifica un 49,6% en un año. La encuesta semestral de Coyuntura Económica del Colegio de Economistas de Valencia, presentada ayer, recoge que un 96,7% de los 976 profesionales consultados considera que la situación económica es peor que entonces y que, además, empeorará en los próximos seis meses. Es decir, que si el colectivo califica la situación actual de la economía valenciana con un 3,9 sobre diez, para los próximos meses se reduce a 3,3, lejos de las previsiones realizadas en mayo, que auguraban una ligera mejora.

Los datos de la economía española no difieren mucho. La valoración actual se sitúa una décima por debajo de la valenciana y lo mismo sucede con la previsión. La posición de ventaja de la economía valenciana respecto a la del conjunto de España se mantiene desde diciembre de 2005. Según explicó el decano del colegio, Joaquín Rodrigo, que cederá en breve el cargo a Leopoldo Pons, la economía valenciana presenta ventajas e inconvenientes. En el aspecto positivo citó el carácter abierto del tejido productivo, que permite el aprovechamiento de los mercados alternativos ante la demanda interna. Y en el negativo, el mayor endeudamiento de la Generalitat en relación con otros gobiernos.

La evolución de la demanda es el principal problema para los encuestados

Los economistas apuestan por multiplicar esfuerzos en I+D+i

Respecto a los principales problemas que plantea la economía valenciana en este momento, el 64,8% de los encuestados apunta hacia la evolución de la demanda, por encima del paro (64,1%) o la inadecuada dimensión de la estructura empresarial (48,1%). Acerca de este último punto, Rodrigo alertó de que las pequeñas y medianas empresas son muy sensibles a las contracciones y tienen muchas dificultades para competir en mercados globalizados. En ese sentido, instó a tomar medidas que incrementen la dimensión de las empresas y favorezcan su presencia en los mercados internacionales para crear redes comerciales y aprovechar sus oportunidades de aprovisionamiento. Asimismo, abogó por la "fusión, agrupación o colaboración" entre empresas, aunque previno de que ello requiere una perspectiva de medio y largo plazo.

Por detrás del tamaño de las empresas, los economistas muestran su inquietud por el déficit de infraestructuras (27,5%), los costes laborales (24,4%) y otros problemas (20,5%), entre los que incluyen de forma mayoritaria la crisis en la situación financiera, la excesiva dependencia del sector de la construcción o la falta de esfuerzo en I+D+i. La escasez de abastecimiento de agua sólo preocupa al 5,4% de los economistas, ocupando la última posición en la tabla por detrás de la cotización del euro, el precio de los combustibles o la inflación.

Los encuestados, que pertenecen a un amplio espectro de la vida profesional como empresarios o asalariados, dan un aprobado raspado a las medidas coordinadas de carácter excepcional adoptadas en la zona euro para aliviar al sector financiero. Sin embargo, el Colegio de Economistas de Valencia no ha pedido una valoración de las medidas adoptadas tanto por el Gobierno central como la Generalitat para tratar de paliar la situación.

Los economistas sí valoran posibles medidas que contribuyan a mejorar el escenario económico, entre las que destacan de forma mayoritaria la necesidad de multiplicar el esfuerzo en I+D+i, las plataformas tecnológicas y las redes de empresas innovadoras, con 3,8 puntos sobre diez. Inmediatamente, apuestan por simplificar y abaratar los trámites burocráticos, por mejorar el control internacional de las operaciones financieras con paraísos fiscales, por aumentar el presupuesto destinado a inversión en obras públicas e introducir reformas para conseguir mayor flexibilización del mercado laboral.

Otras medidas evaluadas por detrás, son el apoyo a la exportación con ayudas presupuestarias, el fomento del comercio electrónico y las infraestructuras de tecnologías de la información y la comunicación. También, la potenciación de herramientas de defensa e incremento de la competencia, la adopción de actuaciones especiales para el sector inmobiliario o la introducción de sistemas de copago en determinados servicios públicos sanitarios y farmacéuticos.

La medida peor valorada es la que propone incrementar el IVA y reducir los tipos del impuesto sobre sociedades. Rodrigo explicó al respecto que los economistas han apostado por incentivar más el consumo que el ahorro, ya que esa medida, que resulta atractiva porque supone una herramienta de barrera para limitar las importaciones, reduce el consumo y puede aumentar la recesión.

La encuesta, que se realizó en noviembre, también aborda la problemática de los concursos de acreedores (la Comunidad Valenciana tiene más que Madrid). El 80,1% de los economistas se muestra partidario de reformar la ley para facilitar la continuidad de las empresas antes que la liquidación.

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