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La CMT pacta con Bruselas la nueva red de Telefónica

La sangre no llegará al río. La Comisión Europea y la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT), que estaban enfrentadas a cara de perro por las condiciones de despliegue de la nueva red de acceso a Internet de Telefónica, han firmado la paz. La multinacional española deberá abrir a sus competidores su red de fibra óptica, tal y como exigía Bruselas, pero sólo parcialmente, para ofertas de velocidades hasta de 30 megabits por segundo (Mbps), como pretendía la CMT.

En concreto, el pacto consiste en que la CMT renuncia a su intención original de dividir el territorio nacional en dos áreas: con suficiente competencia, en las que Telefónica tenía libertad comercial absoluta, y el resto, en la que debía garantizar el alquiler de la red a sus rivales a un precio regulado. Ahora habrá un territorio único, pero a cambio se mantiene el criterio de la velocidad: sólo para velocidades de hasta 30 megas, Telefónica deberá ofrecer una oferta mayorista a sus rivales, gozando de libertad para ofertas de velocidades superiores.

Fin al enfrentamiento

El acuerdo, que se plasmará en una próxima resolución de la CMT, pone fin un largo enfrentamiento entre el regulador español y la UE, que había amenazado con vetar la normativa si la CMT no daba marcha atrás y aumentaba las garantías de acceso para todos los operadores a esa nueva red de Telefónica. La escenificación del pacto tuvo lugar ayer en Barcelona, en el marco de unas jornadas organizadas por la CMT para conmemorar el décimo aniversario de la liberalización de las telecomunicaciones. La comisaria de Competencia, Neelie Kroes, abrió el fuego amenazando a Telefónica: "Las nuevas redes tanto de fijo como de móvil deberán estar siempre abiertas a todos los competidores. No permitiremos que a costa de las nuevas redes de fibra se vuelva al monopolio de Telefónica en España".

Kroes, instigadora de una multa por 152 millones contra la operadora española por abuso de posición dominante en el acceso a Internet, no acepta ningún tipo de "vacaciones regulatorias".

Las palabras de Kroes no sentaron bien a César Alierta. El presidente de Telefónica advirtió de que el empecinamiento regulador de Bruselas puede poner en peligro los 250.000 millones de inversión que movilizarán las nuevas redes en Europa y los 1,8 millones de empleos previstos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de diciembre de 2008