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Necrológica:

Forrest Ackerman, el primer fanático de la ciencia-ficción

Fue director de la revista 'Famous Monsters of Filmland'

Los frikis están de moda, los fans, los obsesionados por el mundo de los cómics, el terror y la ciencia-ficción. Pero de todos ellos, Forrest J. Ackerman fue el primero, el mayor de los fanáticos. También actor, escritor y director de la revista Famous Monsters of Filmland dedicada al cine de horror y al mundo de los efectos especiales, dueño de la mayor colección de memorabilia de este género y conocido entre sus amigos como Forry, y entre sus seguidores como Dr. Akula, Ackerman falleció el 4 de diciembre en su casa de Los Ángeles de un fallo cardiaco. Tenía 92 años, confirmó su amigo y documentalista John Sasser.

Ackerman fue el primero y ese título parece indisputable. Su colección dedicada al mundo de la ciencia-ficción, el cine de terror y de fantasía superó los 300.000 objetos, algunos de ellos piezas clave como el anillo de Drácula que siempre vestía, regalo de Bela Lugosi; la capa que vistió este actor como príncipe de las tinieblas o ese féretro que tenía como mesa. En su casa, más conocida como la Ackermansión, situada en el parque de Los Feliz, cerca de las colinas de Hollywood, también tenía las maquetas de muchas de las películas de Ray Harryhausen, las orejas puntiagudas del señor Spock de Star Trek o el plato de papel que hizo de ovni en el filme de Ed Wood Plan 9 From Outer Space, conocida como la peor película de la historia del cine. A esta colección de objetos se sumaba una colección de libros de más de 20.000 volúmenes, todos ellos dedicados a este género que ahora cuenta con una nueva vida en la pantalla.

Agente literario de autores de ciencia-ficción como Ray Bradbury, Isaac Asimov o L. Ron Hubbard, Ackerman se adelantó a su tiempo con la revista Famous Monsters of Filmland, publicación en blanco y negro y en papel barato llena de fotografías fatalmente impresas y donde él mismo, con cualquiera de sus seudónimos, escribía todos los artículos. Lo que suena como una combinación desastrosa, sin embargo, atrajo numerosos lectores y creó una nueva generación de autores y realizadores capaces de cambiar los gustos culturales, ganándose el respeto por lo que antes se consideraba un género menor y en muchos casos se minusvaloraba como "películas de monstruos". Stephen King fue uno de los que crecieron leyendo esta revista. Lo mismo que Steven Spielberg, quien le agradeció haberle "criado tan bien". Joe Dante o John Landis también pertenecen a esta generación de lectores que luego incluirían a Ackerman en sus películas como The Howling o el vídeo con Michael Jackson Thriller, respectivamente. Una influencia que también se dejó sentir en España donde, publicada por la editorial Garbo, la revista también llegó a otra cantera de cineastas como Álex de la Iglesia, Raúl García, Guillermo del Toro o Santiago Segura.

Ackerman fue un friki pionero desde su infancia. Nacido en Los Ángeles en 1916, a los nueve años había descubierto la revista Amazing Stories, llena de aventuras fantásticas o de ciencia-ficción; en su adolescencia dominó el esperanto y a los 22 (como parte de la Sociedad de Ciencia Ficción) publicó la primera historia de un joven Ray Bradbury. Durante décadas supo contagiar su entusiasmo a numerosas generaciones con continuas comparecencias en convenciones de cómics, celebrando cada sábado una visita informal a su casa museo o con sus numerosas publicaciones sobre el género. Un entusiasmo que el creador de Vampirella pudo ver antes de su muerte cuando las noticias de su frágil estado de salud inundaron su casa de cartas deseándole una rápida recuperación a su modelo e ídolo.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de diciembre de 2008