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Crisis mundial

El controvertido papel de Trichet en la tormenta

La banca española acusa al Banco Central Europeo de entorpecer la obtención de liquidez

El avance de la crisis financiera tiene una ventaja para los periodistas. Los ejecutivos empiezan a sincerarse. El recuento de daños en sus tropas hace que pierdan la tradicional prudencia. Aunque siguen pidiendo el anonimato para las sentencias más duras, critican sin ambages a los poderes establecidos. Jean-Claude Trichet (Lyón, 1942), es uno de los blancos favoritos. Muchos discuten cómo ha capitaneado su barco, el Banco Central Europeo (BCE), en mitad de la tormenta, y piensan que podía haber aliviado la carga de la banca, sobre todo en la falta de liquidez. España necesita 100.000 millones anuales de ahorro exterior, por lo que un corte de los mercados puede colapsar la economía.

La subida de tipos en julio, cuando había amenaza de recesión, es criticada

El sector cree que el BCE ha sido más lento que la Reserva Federal

Hasta ahora era impensable oír, por ejemplo, que Juan Ramón Quintás, presidente de la Confederación de Cajas (CECA), dijera que "por increíble que parezca, los principales gobiernos del mundo no se enteraron hasta octubre de que había una crisis. Cuando actuaron ya estábamos a punto de caer por el abismo, a un paso de la quiebra del sistema financiero mundial".

Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), concreta más el disparo. Apunta que la actuación del BCE "ha puesto serias dificultades a la financiación de los bancos españoles". La crítica de Martín, ex subgobernador del Banco de España, se refiere a la decisión, tomada en septiembre, de elevar las garantías que pedía el BCE para obtener liquidez. "Esto perjudicó a las emisiones españolas de titulización. El BCE puso a la misma altura los activos españoles que eran transparentes con los de otros bancos con productos estructurados opacos", afirma.

Para José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, este paso supuso que el BCE mandaba al mercado el mensaje de que "yo que conozco la situación de todas las entidades, os digo que el papel de los bancos y cajas españoles no es bueno. Estigmatizó al sistema financiero español".

El BCE se remite a las declaraciones de los consejeros y de Trichet. Fuentes de la Administración española quitan hierro al asunto y dicen que la elevación de garantías "no iba dirigida contra la banca española sino contra una entidad británica y otra australiana que pedían dinero al BCE desde España porque tenía sucursales con papel dudoso".

Otra crítica hacia el BCE es la tardanza en ofrecer dinero de manera ilimitada a tipo fijo por un plazo de seis meses, anunciada el 8 de octubre. ¿Por qué se tardó 14 meses desde el inicio de la crisis en ofrecer esta medida? "Fueron lentos y cicateros con la liquidez. Están lejos de los reflejos de la Reserva Federal de EE UU (Fed), pero también tienen menos experiencia", apunta un banquero. A continuación, matiza que, "pese a todo, nadie puede decir que el BCE es el culpable de la crisis".

Otra de las actuaciones más discutidas ha sido la subida de tipos en julio, desde el 3,75% al 4,25%. "En esa fecha, como ya se ha demostrado, la economía europea estaba en recesión", critica Martín. Hay que recordar que para entonces la Fed ya había bajado tres veces los tipos hasta el 2%.

José Carlos Díez, coincide en que esta medida "produjo una fuerte contracción de la liquidez", y recuerda que Trichet "hizo algo más grave: decir que podía volver a subirlos, lo que sentó como una bomba en el mercado". Estos comentarios provocaron incluso una corrección pública del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que pidió a Trichet que no anticipara su política cuando podía tener graves consecuencias.

José Manuel González-Páramo, consejero del BCE, defiende aquella subida. "Lo hicimos porque debíamos asegurar la estabilidad de precios, y si uno observaba las expectativas de inflación a medio plazo en verano, corríamos el riesgo de que se desanclaran. La subida de julio es vindicada ahora absolutamente por los hechos. Diría más, es la que ha dado un margen de maniobra al BCE para tomar alguna decisión posterior sin riesgo para su credibilidad".

Desde los grandes bancos se pone en duda esa credibilidad por "la política érratica en los tipos". En su opinión, la más que probable bajada del próximo jueves (la tercera tras la de octubre) "es una rápida corrección de sus errores".

Aquí se plantea una de las claves del problema: el BCE sólo tiene el mandato de contener la inflación alrededor del 2%, y no cree que el parón de los mercados sea su directa responsabilidad. En cambio, la Fed también se ocupa del crecimiento de la economía y de los mercados. "Es cierta esta diferencia, pero la situación financiera es tan excepcional que no se sostiene la justificación del BCE", comenta un alto ejecutivo.

¿A quién favorecía Trichet con estas actuaciones? "Sin ninguna duda, a Alemania, que siempre ha estado obsesionada con la estanflación, es decir, alta inflación sin crecimiento", dicen en Intermoney. Ejecutivos de banca consultados comentan resignados que "cuando se formó un solo banco para Europa se sabía que el riesgo era que mandaran los poderosos: Alemania y Francia".

Pero, como recuerdan desde la Administración, las entidades españolas también han cometido errores en esta crisis, como tener enladrillado el 60% de su balance, pese a tantas advertencias.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de diciembre de 2008