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Reportaje:

'Hartistas' contra el arte actual

Un grupo de pintores lucha contra la deriva de la creación contemporárea

La guerra contra las corrientes de pensamiento dominantes en el arte contemporáneo ha abierto un nuevo frente en Galicia. Tres amigos pintores que se conocieron en Pontevedra hace unos años venían preparando desde hace tiempo un manifiesto para recoger las opiniones de muchos creadores sobre la deriva en la que ha entrado el arte que puede verse en las principales galerías y museos.

"Contra el anti-arte, el conceptualismo, la impostura y el culto al artista ególatra. El arte es de todos", éste es el encabezamiento del manifiesto que este grupo de hartistas colgaron hace unas semanas en Internet (www.hartismo.com) y que desde entonces no deja de recibir adhesiones desde distintas partes de España e incluso desde países como Italia o Argentina. Espectáculos como el circo mediático que protagonizó semanas atrás el artista británico Damien Hirst con la venta de sus obras parecen haber contribuido a la popularidad de un movimiento que aspira a poner en evidencia las contradicciones del arte contemporáneo.

"El arte oficial da la espalda al público, se ríe de él y lo humilla"

"Los museos están vacíos. Sólo tienen éxito las exposiciones de pintura clásica"

Miguel Anxo Varela, pintor y miembro fundador del movimiento, explica que el arte oficial se caracteriza por "dar la espalda, al público, reírse de él y humillarlo", ya que se parte del principio de que la mayoría de las personas no entiende el arte contemporáneo. En su opinión, lo que ocurre en realidad es que la mayoría de museos y galerías están llenas de supuestas obras de arte que necesitan una complicada explicación para ser entendidas. Uno de los postulados básicos del hartismo es que el arte es para quien lo trabaja y no basta con tener una idea (aunque pueda ser genial) para convertirla automáticamente en una obra de arte.

Los hartistas reivindican la superioridad de las disciplinas clásicas, como la pintura y la escultura, frente a la invasión de performances y piezas de vídeoarte que caracterizan la programación de los museos de arte contemporáneo. "La performance debe encuadrarse en la categoría de teatro y no en el apartado de las artes plásticas y lo mismo ocurre con el vídeoarte. En realidad lo que sucede es que se llama performance al teatro malo y vídeoarte a las piezas audiovisuales de baja calidad. No estamos de acuerdo con el todo vale", señala Varela, quien también apunta que en Ferrol, donde reside, es muy fácil comprobar cómo las exposiciones de pintura clásica tienen éxito mientras que las de arte "ultramoderno" apenas cuentan con visitantes.

Otro pintor y fundador del hartismo, Mariano Casas, explica que el objetivo del manifiesto es crear un debate sobre el camino que ha emprendido el arte. "Queremos que el arte vuelva a divertir. El problema no es que haya pocos o muchos museos sino que la gente ya ha perdido la ilusión por acudir a ellos porque saben lo que se van a encontrar", explica un hartista convencido de que el llamado arte oficial duraría poco tiempo si se acaban las subvenciones que lo mantienen.

"Los museos públicos están vacíos y las únicas exposiciones que tienen éxito son las de pintores o escultores clásicos. Esto indica que la gente sabe más de lo que parece porque las vanguardias en el arte ya no son algo nuevo sino que han cumplido casi un siglo de existencia", añade Casas, quien considera que los problemas empiezan ya en las propias facultades donde se enseña a los futuros creadores las bondades del arte más rompedor.

La mayoría de los hartistas han estudiado Bellas Artes y consiguen vivir de actividades relacionadas con el arte, sobre todo de la enseñanza. El manifiesto es el primer paso de una serie de actividades que incluye la organización de alguna muestra integrada por obra de hartistas. "Tendremos que realizarla fuera de las salas oficiales, como en su día ya hicieron los impresionistas", señala Casas. "Somos una especie de herederos de Duchamp contra lo que montó inconscientemente Duchamp", indica Varela, quien aclara que el artista francés, padre del arte conceptual, tenía claro que sus ready-made eran piezas de anti-arte, aunque posteriormente fueran elevadas a la categoría de grandes obras.

"Ha llegado el momento de hacer una criba y de separar el grano de la paja", concluye Varela, quien además está convencido de que el arte tiene que apostar por la belleza porque "el mundo ya es demasiado feo".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de noviembre de 2008