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Reportaje:Aulas

Los problemas se quedan en casa

La Universidad de Granada prepara un gabinete para resolver los conflictos

El enfrentamiento entre dos profesores de la Universidad de Granada -Luis García Montero y José Antonio Fortes-, la sentencia que condena al primero por injurias y las consecuencias de todo ello saltaron al ámbito informativo la pasada semana. Una y no más. Al menos es lo que pretende la Universidad de Granada (UGR) que trabaja para crear un gabinete de mediación cuyo fin será solventar los conflictos de modo interno y dialogado. Ya lo hizo con éxito y de forma pionera la Universidad Complutense, que cuenta en la actualidad con el Instituto Complutense de Mediación y Gestión de Conflictos (Imedia). La creación de un órgano similar es uno de los compromisos que figura en el programa del actual equipo de gobierno de la UGR. Y ya se han dado algunos pasos.

Las universidades andaluzas no tienen gabinetes de mediación

El conflicto entre García Montero y Fortes "se ha enquistado"

El trabajo se inició tras la toma de posesión del rector, Francisco González Lodeiro, quien recientemente ha visto como el enquistamiento de lo que en su día sería un conflicto menor ha terminado por dirimirse en la justicia y lleve aparejada la salida de la UGR, al menos de forma temporal, del catedrático de Literatura Española Luis García Montero, que pedirá una excedencia el próximo curso.

Sus intentos por evitarlo serán en vano, a tenor de lo manifestado por el poeta que considera que no hay en el Departamento un ambiente adecuado por lo que prefiere alejarse un tiempo de la docencia. "El gabinete de mediación habría sido el ámbito adecuado para tratar el tema, pero el asunto ha ido escalando, ha tenido un recorrido muy amplio y se ha enquistado", lamenta el inspector de servicios de la UGR, Luis Megías.

Se enquistó precisamente en el ámbito universitario. Pero se resolvió fuera con importantes consecuencias para la imagen de la Universidad, pese a que los conflictos entre miembros de esta comunidad no son exclusivos de la de Granada. Difícil es adivinar si de haber estado en marcha este gabinete se hubiera resuelto la situación de otro modo. En cualquier caso, la intención es que no vuelva a ocurrir.

Por eso, la UGR trabaja en varios frentes para formar a los futuros mediadores, que precisan un posgrado e intervendrán a demanda de las partes implicadas, previo acuerdo y en el ámbito de la Inspección de Servicios, que contará a partir del próximo Consejo de Gobierno con un reglamento interno que ayudará a regular mejor el servicio y darlo a conocer. El horizonte para su creación dependerá de la formación de los futuros mediadores que procederán previsiblemente de mundo del derecho o la psicología, si bien deben tener unas "aptitudes propias personales". Si las partes en conflicto deciden, de modo voluntario, someterse a la mediación deben firmar un contrato, explica Megías, con el que se comprometen a no utilizar la información fuera de ese contexto.

El resultado de la acción vincula en cierta manera a la Inspección, al Defensor Universitario y a la propia UGR. De hecho, actualmente en las universidades andaluzas de producirse conflicto se puede acudir sólo al Defensor Universitario. No hay aún en la comunidad un gabinete de mediación como el que pretende crear Granada para contar con un sistema interno de gestión cooperativa de los conflictos.

El trabajo preventivo se inició hace meses y una muestra de ello es la jornada de sensibilización a la mediación que se organizó el pasado mes de junio dirigida al equipo de gobierno de la UGR. Se dio cuenta ahí de la experiencia en la Complutense, que arrancó en 2004, así como de los distintos aspectos de la mediación interuniversitaria. El fin es que todos conozcan la importancia de la mediación.

A este futuro gabinete, en el que previsiblemente los mediadores funcionarán con una especie de sistema de turno y si llega un caso susceptible de mediación le será asignado al que toque, podrán acudir alumnos y profesores que tengan algún problema o bien con otro alumno o bien con un profesor o incluso entre compañeros docentes. "Lógicamente cuando un conflicto se resuelve en el ámbito de la mediación es mejor que en el disciplinario", agrega Megías.

El Defensor Universitario en Granada los próximos años será Enrique Hita, recientemente elegido, aunque aún no ha tomado posesión del cargo. En su elección la pasada semana ya se mostró partidario de solventar los conflictos del ámbito académico dentro de éste, siempre y cuando no se trate de asuntos estrictamente disciplinarios en los que la Inspección tiene que actuar de oficio.

Ginés Donaire, Lidia Jiménez, Sergio Mellado y María José López.

Con información de Pilar Choza, Libertad Paloma, Manuel J. Albert,

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de noviembre de 2008