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viernes, 14 de noviembre de 2008
Reportaje:Signos

Una crónica del terror

El historiador Francisco Moreno publica '1936: el genocidio franquista en Córdoba'

Un viaje al terror. Leer las mil páginas de la última obra del historiador Francisco Moreno Gómez, 1936: el genocidio franquista en Córdoba (Crítica), es sumergirse en una ciudad y una provincia espantosas, silenciadas por la muerte y el espanto de una represión sistemática que asesinó a más de 4.000 personas sólo en la capital. "He asistido con espanto a lo que los documentos me presentaban", dice el autor. Su trabajo parte de lo concreto para hablar de lo universal. Usando a Córdoba como piedra de toque, Moreno habla de una contienda nacional a la que, tras más de 30 años de investigación, deja de llamar simplemente Guerra Civil y la cataloga como reza el título: genocidio.

"Uso la palabra genocidio porque es resultado de la evolución del conocimiento que hemos tenido en los últimos años. Antes hablábamos mucho de la Guerra Civil, pero era una manera de concebir la violencia de manera errónea. Planteábamos la historia como una contienda civil donde, en su seno, se producían violencias", explica Moreno.

"No hay un proyecto político tras el golpe, sólo hay un proyecto represivo"

El libro detalla los asesinatos y vejaciones hacia las mujeres

"Todos concebíamos esa violencia como una consecuencia colateral, marginal de la guerra, lo cual no es cierto. Y es que el programa de violencia de los golpistas del 18 de julio de 1936 es prioritario. Es decir, el golpe militar no se da si no es con un propósito de exterminio, de eliminación y limpieza. No existe un proyecto político y económico detrás, sólo hay un proyecto represivo", zanja Moreno. Y ante los que puedan criticarle por usar un término que ha venido referido a los asesinatos a gran escala por cuestión de raza, el historiador, responde: "Hay que entender la palabra genocidio en un sentido amplio, en el sentido de eliminación de una gran masa de personas por motivos políticos, ideológicos, culturales o sociales. No tiene que ser necesariamente por razones de raza biológica".

Esta patente evolución de conceptos ejemplifica uno de los propósitos de 1936: el genocidio... "He querido desenmascarar las decenas de tópicos de los que hemos sido todos víctimas durante años". Concepciones como las dos Españas, la dicotomía entre derechas e izquierdas, la idea de que todos fueron iguales y de que los dos bandos se comportaron de manera simétrica son puestas en una picota implacable por el historiador. "Con todo lo que ya sabemos he analizado estos tópicos y me he dirigido a catedráticos de primera fila de las universidades y a mucha gente, poniendo en evidencia todas estas contradicciones que no comprendo".

Unas contradicciones que todavía parecen presentes en las actitudes de muchos, según el autor. "Me sorprende la actitud del Ayuntamiento de Córdoba con respecto a no haber abierto la fosa común del cementerio de la Salud, aunque ya hay familias que lo piden".

Moreno lleva más de 30 años luchando contra el olvido en numerosas obras. La última, heredera de la seminal, La guerra civil en Córdoba, escrita por él en los ochenta, aporta numerosos nuevos testimonios que arrojan una luz tétrica sobre lo vivido en la Córdoba ocupada por los golpistas. En el libro que se acaba de publicar, se detalla el papel colaboracionista de la Iglesia, el exterminio incansable de todo aquel con tufo de librepensador y los asesinatos y vejaciones hacia las mujeres.

"Durante estos años he ido recabando muchísima información y todo lo he volcado en esta obra. De tal manera que, si en aquel libro que abarcaba toda la guerra tenía 700 páginas, el actual, que se centra sólo en el año 36, tiene 1.000". Testimonios sobre el terror de Don Bruno Ibáñez, el teniente coronel de la Guardia Civil que fue jefe de Orden Público en Córdoba desde el 22 de septiembre y que ordenó infinitas series de fusilamientos masivos. Y, aún de este periodo de espanto sordo, en el que diariamente, decenas de personas eran pasadas por las armas, Moreno rescata testimonios asombrosos y casi surrealistas. "Como la historia del camión que iba rumbo al cementerio de San Rafael cargado de prisioneros para fusilarlos. El conductor escuchó que entre ellos iba su hermano. En el momento en el que el vehículo tenía que situarse frente al paredón, el conductor aceleró el camión y, a toda leche, cogió la carretera de Madrid hasta alcanzar la zona republicana".

Grupo de mujeres republicanas de Montilla represaliadas por los franquistas. Se les rapó la cabeza y se les obligó a posar haciendo el saludo fascista. En el centro, el director de la banda de música, también represaliado.

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