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Un hombre mata a su esposa tras atarla de pies y manos

Otra mujer asesinada a manos de su pareja. Y van 52 muertas en lo que va de año por violencia machista (más seis en investigación). Tenía 26 años, era de origen nigeriano y ayer por la tarde fue localizada sin vida en su casa de Santurtzi (Vizcaya) por agentes de la Ertzaintza (policía vasca). Atada de pies y manos. Estrangulada, según precisaron fuentes próximas a la investigación, aunque los ertzainas hallaron también "diversos rastros de sangre" en la cocina del domicilio en el que convivía con Iván, su marido, desde hacía más de tres años. Su esposo fue arrestado tras confesar el crimen.

"Era raro el día que no hubiera peleas, gritos y discusiones, pero jamás pensé que la cosa pudiera acabar así. ¡Jamás! Lo que nos preocupa ahora es dónde esta la cría de tres años que tienen". La persona que habla no lo hace de oídas. Vive pared con pared con la joven nigeriana. Ella en el primero izquierda del número 11 de la calle Ramón y Cajal de Santurtzi. La víctima, en el primero derecha. La vecina no quiso dar su nombre. "Tenemos problemas de juzgado con Iván", dijo. Iván, de 32 años es el marido y el asesino confeso de su pareja, según fuentes policiales. Ambos tenían una hija de tres años.

Poco antes de las 16 horas, la Ertzaintza fue alertada por una persona cercana a la pareja. La puerta del domicilio de ambos estaba entreabierta y pudo ver el cuerpo de la víctima, atado de pies y manos. Con el susto aún en el cuerpo, avisó de inmediato a la policía.

roblemas anteriores

Poco después, los agentes se desplazaron al lugar. Encontraron la puerta cerrada. Poco después llegaba el marido, que dio un juego de llaves a los ertzainas para abrir la puerta del domicilio. Según fuentes de la investigación, el marido confesó allí mismo el crimen a los agentes. La Ertzaintza arrestó al asesino confeso como presunto responsable del homicidio.

El padre del detenido es muy conocido en el barrio. Se dedica a arreglar televisores. No era la primera vez que Iván, de profesión electricista, tenía problemas. Con su anterior pareja, los malos tratos sí llegaron a los tribunales. Un juez emitió una orden de alejamiento en 2004. Y él lo que hizo fue cambiar de pareja. En esta ocasión, la víctima no había presentado ninguna denuncia, según fuentes policiales. Y la historia acabó ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de octubre de 2008