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El futuro de la gestión de los residuos

¿Qué hacemos con las basuras?

Vizcaya y Guipúzcoa apuestan por la incineración y Álava por la biometanización

Cada ciudadano de la comunidad autónoma vasca genera al año más de 550 kilos de basura, es decir, 1,2 millones de toneladas para todos los habitantes de Euskadi. Su eliminación se ha convertido en uno de los principales problemas medioambientales. La mayor parte de los vertederos ya no dan más de si, el reciclaje no alcanza ni de lejos las cifras deseadas, salvo en Guipúzcoa, único territorio en el que se ha comenzado a trabajar el compostaje de manera experimental. Al mismo tiempo, la difícil orografía y la concentración de población en las grandes conurbaciones de Vizcaya y Guipúzcoa ha llevado a la apuesta por la incineración, con la consiguiente oposición de ecologistas y vecinos.

Guipúzoa vive una paradoja: vertederos a tope y el más alto nivel de reciclaje

"La incineración es la solución idónea para un territorio como el de Vizcaya"

Ante esta situación, los planes de las tres diputaciones forales, responsables de la competencia en la recogida y tratamiento de los residuos sólidos urbanos (RSU) son contundentes, aunque parezcan utópicos: vertido cero de RSU primarios (sin tratar) para 2016. Y cada territorio pretende llegar a esta meta con su propia estrategia, aunque en diciembre de 2007, el Gobierno vasco aprobara las directrices para la planificación y gestión de los residuos de la comunidad, que impulsan unas líneas de actuación comunes.

Estas directrices abordan asuntos indiscutibles como la prevención y la sensibilización ciudadana, el fomento del reciclaje y el compostaje o la reducción de RSU en los hogares y comercios, con un consumo responsable. Pero incide en menor grado en el que es el principal problema de las basuras. ¿Qué se hace con el 70% que no se recicla? La preocupación por la salud y el medio ambiente ha cambiado radicalmente en los últimos 70 años. En los setenta, los desperdicios urbanos se acumulaban en vertederos ilegales en su mayor parte, riberas de los ríos, simas y desmontes, y la dioxina era una palabra más en la terminología médica. Hoy en día, se busca la eliminación de los RSUs sin dañar el medio ambiente y se miran los efectos negativos sobre la salud con lupa. Y ahí entra el capítulo de las incineradoras. Vizcaya ya mantiene abierta una de estas instalaciones, Zabalgarbi, mientras que Guipúzcoa, después de más de un lustro de debate, prevé inaugurar la de Zubieta en 2012.

Álava permanece al margen de este debate, con una planta de biometanización y compostaje que permite trabajar sin incineradora.

Este es un panorama de cada uno de los tres territorios:

VIZCAYA Zabalgarbi

Con la puesta en marcha de Zabalgarbi en abril de 2004, Vizcaya convertía en realidad la solución prevista por su Diputación para resolver el destino de los RSU. A pesar de la protesta de ecologistas y vecinos, la incineradora se sumaba a la apuesta tomada en otros lugares de Europa (Francia, Alemania o Austria) y en las grandes ciudades españolas. "Es la solución idónea para un territorio como el de Vizcaya, con tal densidad de población y una orografía tan difícil", explica Xabier Garmendia, redactor del Plan de Residuos Urbanos de Vizcaya, después de que fuera viceconsejero de Medio Ambiente a principios de los años noventa.

Zabalgarbi consume el 33% de las basuras de todo Vizcaya, excepto Bilbao, municipio que mantiene una política propia debido al pacto de gobierno suscrito por Ezker Batua (contraria a la incineradora) y el PNV. La capital deposita sus RSU en el vertedero de Artigas que se ha reformado recientemente para ampliar su periodo de vida. El citado plan prevé la apertura de una nueva línea de Zabalgarbi, que los ecologistas consideran "un despropósito económico y medioambiental", en palabras de Josetxo Álvarez de Ekologistak Martxan, por lo que apuestan decididamente por el compostaje. "Es hora de aprovechar los recursos contenidos en la basura, en especial la materia orgánica, que supone el 36,71% en peso de los residuos domésticos urbanos", argumenta. En las previsiones de Vizcaya para 2006, sólo el 4% de las basuras llevaría este tratamiento y el 40% al reciclaje, mientras que el 56% estaría destinado a la incineración.

GUIPÚZCOA Vertederos colmatados

Guipúzcoa vive en la paradoja con sus RSUs. Por un lado, mantiene un serio problema con el vertedero de la mancomunidad de San Marcos, que ha obligado a pedir ayuda a la vecina Vizcaya y a sus basureros de Jata (Lemoniz) e Igorre; sin olvidar que a los otros tres vertederos del territorio (Uerteta en Zarautz, Saieta en Beasain, Laptxa en Azpeitia) sólo les resta un año de vida. Por otro, mantiene porcentajes de reciclaje únicos en España (alrededor del 40%), mientras que la semana pasada salía de la planta de Lapatx (Azpeitia) el primer compost de Euskadi, elaborado a partir de un programa piloto en el que han participado 5.000 familias de Aretxabaleta, Azkoitia, Azpeitia, Zumaia y Zarautz y del barrio donostiarra de Amara.

Sin olvidar la incineradora, que se construirá en Zubieta a partir del año que viene. La oposición a esta instalación ha sido contundente, sobre todo cuando se planteó su localización en Txingudi. Así lo reconoce el diputado de Desarrollo Sostenible, Carlos Ormazábal. "Es cierto que ha habido disputas sobre el emplazamiento, pero ya están superadas". El destino de las basuras que van a la incineradora es la combustión para la generación de energía eléctrica. Se obtiene una importante cantidad de energía (Zabalgarbi produce unos 700 millones de kilowatios/ hora al año: el 10% de lo que consume Vizcaya) a cambio de reducir la basura a un 25% de escorias. Éstas se reciclarán en la construcción de carreteras y un porcentaje mínimo de cenizas tóxicas que irán a un vertedero de inertes, como ocurre con la incineradora vizcaína.

ÁLAVA Biometanización

El territorio menos poblado de Euskadi, Álava, ha optado por una solución menos polémica: una planta de biometanización y compostaje en el polígono industrial de Jundiz. Acaba de comenzar a generar energía eléctrica, aunque menos de lo que produce una incineradora, unos 6,2 millones de kw/año.

Eso sí, sin los problemas que acompañan a esta infraestructura. A la planta llegan el 78% de los RSU alaveses. Se les practica una selección para retirar plásticos, metales y papel; con el resto se genera compost de baja calidad, empleado en regeneración paisajística. Lo que sobra, el 50% de lo que ha llegado, se lleva al vertedero de Gardelegi, con vida asegurada hasta 2030. "Apostamos por un modelo más sostenible", asegura el diputado de Medio Ambiente, Mikel Mintegi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de octubre de 2008