Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

40º aniversario de Tlatelolco

Hoy, 2 de octubre de 2008, se cumplen 40 años de la matanza que tuvo lugar en la plaza Tlatelolco, Ciudad de México, y que, aún a día de hoy, no se sabe cuántas muertes causó. Se habla de 250, 300 víctimas... Es un número que nunca sabremos. Aquel ataque estuvo orquestado desde el mismo Gobierno de la República con el asesoramiento de la Embajada estadounidense, y aunque en la actualidad hayan salido muchos nombres a la luz respecto a este asunto, la impunidad parece seguir siendo el elemento más habitual en estos casos.

El presidente Díaz Ordaz ya murió, y el que era su mano derecha en aquel Gobierno, Luis Echeverría, que posteriormente también fue presidente, salía tan rápido de los juzgados como entraba; no hay voluntad política para juzgar aquella masacre.

MÁS INFORMACIÓN

Fue una guerra sucia la que llevó a cabo el Gobierno mexicano en aquellos años, actos nada discordantes con los que se veían o se verían en otros países latinoamericanos, tras los cuales la sombra de la mano negra estadounidense era muy alargada.

Independientemente de la visión política de aquella matanza, tenemos que evitar olvidar la visión humana. Entre 200 y 300 personas murieron aquella tarde lluviosa en una plaza llamada también de Las Tres Culturas, la mayoría jóvenes. Chicos y chicas que murieron porque pedían algo tan insólito como democracia y libertad.

Probablemente, no tendrán el eco en la historia como los jóvenes que salieron a la calle durante el Mayo francés o los que tomaron Praga para luchar contra el gigante soviético en la Primavera de Praga, pero es justo y necesario que aquellos jóvenes mexicanos también sean recordados por su lucha a favor de la libertad, y porque también pusieron su granito de arena en aquel año que hizo temblar al mundo: 1968.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de octubre de 2008