Buscar temas

ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

jueves, 11 de septiembre de 2008
Estilos

El recurrente tirón de una marca llamada Barcelona

Artistas y diseñadores descubren que el nombre de la ciudad vende (y muy bien)

XAVI SANCHO Barcelona 11 SEP 2008
Enviar Imprimir

La marca se popularizó durante la efervescencia creativa que la ciudad vivió antes, durante y después de los Juegos Olímpicos de 1992. Los 90 fueron prolijos en manifestaciones artísticas nacidas bajo el paraguas de una ciudad que se gustaba. Los fotógrafos Jordi Adrià y Ferran Izquierdo residían en Londres y decidieron llamarse De Barcelona. "Hartos de explicar de dónde éramos, Alella y Lleida, y viendo que los guiris sólo reaccionaban cuando les indicábamos cómo llegar allí desde Barcelona", recuerda Adrià.

"La experiencia me dice que hay mucha gente que, sobre todo en EE UU, no sabe dónde está España, pero que tiene una ligera idea de la ubicación de Barcelona". El que habla es Jordi Muñoz, quien hace un año y medio montó el colectivo Vicelona, un nombre surgido de una borrachera y que se refiere a la idea de la capital catalana como ente cosmopolita, transgresor e integrador. "La nuestra es una plataforma de arte alternativo y una marca de moda. Comisionamos camisetas a artistas como Incouco o Vasava".

Cooked in Barcelona (Cocinado en Barcelona) es, por su parte, una marca de moda creada por Jordi Subirats y Xavi Armengol. La idea, según este último, era "dibujar una analogía entre la moda y la cocina, que son dos campos cuyo proceso de creación y configuración del resultado final son bastante parecidos. Además, son dos emblemas de la ciudad, que sigue siendo una marca muy exportable". Cooked in Barcelona vende en 150 puntos de la Península. "Creemos en producir en Cataluña. Pierdes margen de beneficio, pero ganas en muchas otras cosas", recuerda Xavi, quien considera que, a pesar de la bajada de calidad del turismo de la ciudad y de los avatares de la deslocalización, la capital catalana es todavía una marca con tirón. Sea como sea, sigue siendo una ciudad que se ama con pasión o se odia con saña.

 
 

Webs de PRISA

cerrar ventana