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sábado, 30 de agosto de 2008

Alitalia se declara insolvente como primer paso para escindirse y recortar plantilla

La aerolínea de bandera italiana aprovecha una nueva ley creada a su medida

Alitalia se sirvió de un brevísimo comunicado ayer para anunciar que se declaraba insolvente. El consejo de administración de la compañía de bandera italiana pidió que la empresa fuera sometida a una gestión controlada. Un paso definitivo para llevar a cabo el llamado Plan Fénix, una reestructuración de la que saldrá una nueva aerolínea que agrupará solamente las actividades rentables, mientras que las deficitarias quedarán en manos de otra que declararán en quiebra.

Alitalia se acoge así a la nueva ley que regula la crisis de las grandes empresas y que fue modificada justo el jueves por el Gobierno de Silvio Berlusconi, con el objetivo de poder salvarla. La nueva normativa permite a las empresas en apuros acelerar algunos procesos como venta de activos, contratos y despidos.

La compañía lleva años inmersa en graves turbulencias financieras. Según se dio a conocer por la tarde, su deuda ascendía en julio a 1.172 millones de euros, un 5,1% más que la registrada en junio, mientras que la liquidez se redujo a 314 millones, un 16,3% menos que el mes anterior. Su cotización permanece suspendida desde el pasado 3 de junio, cuando se retomó su privatización.

Alitalia anunció a última hora de la tarde que ya había presentado la petición de declaración de insolvencia al Tribunal de Roma. De momento, el estado de insolvencia será gestionado por un comisario, pero se baraja que si se acepta, el Ministerio de Economía italiano elegirá un administrador extraordinario con el objetivo de sanear la compañía, que según adelantaron en los últimos días algunos miembros del Gobierno, podría ser el ex ministro de Hacienda Augusto Fantozzi.

Si el resto del Plan Fénix ideado por el banco Intesa Sanpaolo sale según lo planeado, Alitalia quedará pronto dividida en dos partes. Una sana, que aglutinará los aviones, slots (permisos de vuelo) y demás activos rentables. Otra enferma de deudas y pagos, que serán asumidos por los contribuyentes italianos, y que deberá gestionar cerca de 6.000 despidos que, según la prensa del país, se llevarán a cabo.

Para ponerse al frente de la nueva sociedad renacida de las cenizas se ha formado un consorcio italiano, integrado por 16 empresarios. Entre ellos hay ejecutivos de Benetton, Piaggio, Pirelli. Juntos desembolsarán alrededor de 1.000 millones de euros para dotar de liquidez a la nueva aerolínea y será uno de ellos, Roberto Colaninno, ejecutivo de Piaggio, quien se haga con la presidencia. Se espera que obtenga beneficios a partir de 2012.

El consejero delegado del Banco Intesa SanPaolo, Corrado Passera, recordó ayer que nuevos inversores extranjeros se unirán al grupo italiano en los próximos días, y reconoció además que Air France-KLM ha mostrado su interés en hacerse también con una participación minoritaria.

Puntualizó además que el acuerdo con los sindicatos, que se reunirán el lunes con el Gobierno, será una condición imprescindible para llevar a cabo el proceso. Berlusconi intentó hace unos días tranquilizar a los empleados, y aseguró que ninguno se quedará en la calle, ya que los recolocarán en ámbitos como correos o Hacienda.

Un empleado de Alitalia, en el aeropuerto romano de Fiumicino. / AFP

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