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El conflicto del Cáucaso

Rusia desafía a Occidente y se niega a salir del segundo puerto de Georgia

Tbilisi acusa a Moscú de incumplir la retirada y prolonga el estado de guerra

Pese a haber anunciado el viernes que ha retirado sus tropas de Georgia, Rusia todavía mantiene soldados en el interior de ese país transcaucásico y fuera de la zona de seguridad prevista por los acuerdos de Dagomís (Sochi) de 1992, firmados después de la guerra anterior, que, como ésta, la perdió Tbilisi. El general ruso Anatoli Nogovitsin reconoció que sus hombres continuarán patrullando el estratégico puerto de Poti, desafiando las demandas de Occidente para que el Ejército ruso se repliegue a las posiciones previas al 8 de agosto, cuando invadió Georgia para defender a la separatista Osetia del Sur de un ataque de las tropas de Tbilisi.

Poti es el segundo puerto en importancia de Georgia después del de Batumi y sede de la armada de ese país. Pero, gracias a la conexión ferroviaria, es ahora más accesible y, con 7,7 millones de toneladas de carga anuales, prácticamente ha alcanzando ya a su competidor.

El general Nogovitsin, vicejefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, explicó que el acuerdo al que llegaron los presidentes de Rusia y Francia -país que ostenta la presidencia semestral de la UE- para poner fin al conflicto contempla el patrullaje de Poti. En Tbilisi, sin embargo, Kaja Lomaya, secretario del Consejo Nacional de Seguridad, lo niega. Como ninguna de las partes ha publicado el documento que firmaron con la mediación de la UE, es imposible comprobar quién tiene razón. Tbilisi volvió a acusar ayer a Moscú de violar el alto el fuego y prolongó por dos semanas el estado de guerra. Poco después de que soldados rusos fueran vistos en Poti, la Casa Blanca insistió en que Rusia no puede establecer controles ni instalaciones permanentes en Georgia.

Mientras, el líder de Osetia del Sur, Eduard Kokoity, viajó a Moscú para entregar la petición aprobada esta semana en una asamblea popular para que Rusia reconozca su independencia. Abjazia, otra región separatista de Georgia, también votó a favor de una petición similar. La élite política rusa está dividida en cuanto a la conveniencia de reconocer la independencia de esas regiones. Pero hay ciertos indicios de que el presidente Dmitri Medvédev podría decidirse por el reconocimiento de los separatistas. Fuentes cercanas al Parlamento ruso dijeron a la agencia Interfax que el Consejo de la Federación (Senado ruso) podría reunirse a principios de semana para aprobar un llamamiento al Kremlin a reconocer la independencia tanto de Abjazia como de Osetia del Sur.

Vladímir Putin advirtió a Occidente cuando era presidente de Rusia de que Kosovo -país que declaró de forma unilateral su independencia de Serbia en febrero pasado- sentaría un precedente y que él no veía ninguna diferencia en el caso de los kosovares, por un lado, y el de los abjazos y surosetios, por otro.

Sin embargo, los liberales que hay en el Gobierno, así como la inmensa mayoría de los hombres de negocios, se oponen a un reconocimiento que temen acabará de aislar completamente a Rusia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de agosto de 2008